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Salud animal4 de julio de 20268 min de lectura

Conjuntivitis en perros: por qué se le pone el ojo rojo y cómo se trata

El ojo rojo es uno de los motivos de consulta más frecuentes, y muchas veces se debe a una conjuntivitis: la inflamación de la membrana que recubre el ojo por dentro del párpado. Puede estar causada por una infección, una alergia, un cuerpo extraño o el ojo seco. Explicamos cómo reconocerla, por qué conviene no aplicar colirios por tu cuenta, qué signos indican que es una urgencia y cómo la trata el veterinario.

Conjuntivitis en perros: por qué se le pone el ojo rojo y cómo se trata

Que a un perro se le ponga un ojo rojo, lagrimeante o legañoso es uno de los motivos de consulta más habituales en cualquier clínica veterinaria. En muchos casos la culpable es una conjuntivitis, una inflamación molesta pero que suele resolverse bien cuando se trata la causa correcta. El problema es que "ojo rojo" no siempre significa conjuntivitis, y algunas causas de ojo rojo sí son urgencias que pueden poner en riesgo la visión.

En esta guía explicamos qué es la conjuntivitis en el perro, por qué aparece, qué síntomas la acompañan, qué signos deben hacerte acudir al veterinario sin esperar y por qué no conviene poner colirios por tu cuenta. El objetivo es que sepas distinguir una molestia leve de una señal de alarma y actúes a tiempo.


Qué es la conjuntivitis

La conjuntivitis es la inflamación de la conjuntiva, la membrana fina y rosada que recubre la parte interna de los párpados y la superficie del ojo alrededor de la córnea. Es una de las afecciones oculares más frecuentes en el perro y se conoce popularmente como "ojo rosado". Cuando esa membrana se irrita o se infecta, se enrojece, se hincha y produce más secreción de lo normal.

La conjuntivitis no es una enfermedad única con una sola causa, sino una reacción del ojo ante muchos problemas distintos. Por eso su tratamiento no consiste solo en "calmar el enrojecimiento", sino en averiguar qué lo está provocando. De lo contrario, el ojo mejora un poco y vuelve a recaer.

Por qué aparece: un ojo o los dos

Un dato que orienta mucho al veterinario es si está afectado un solo ojo o los dos, porque las causas suelen ser diferentes.

Cuando la conjuntivitis afecta a los dos ojos a la vez, lo más habitual es que se deba a una infección por un virus o una bacteria, o a una reacción generalizada como una alergia. Algunas enfermedades infecciosas caninas, como el moquillo, cursan con secreción ocular en ambos ojos como uno de sus signos.

Cuando solo se afecta un ojo, hay que sospechar de una causa local en ese ojo concreto: un cuerpo extraño (una brizna de hierba, arena, una pestaña mal dirigida), la inflamación del saco lagrimal o el "ojo seco" (queratoconjuntivitis seca), un problema en el que el ojo no produce suficiente lágrima y la superficie se irrita de forma crónica.

A todo esto se suman otras causas frecuentes que pueden afectar a uno o ambos ojos: irritantes ambientales (humo, polvo, productos de limpieza), alérgenos, parásitos y defectos en los párpados que hacen que el pelo o el borde del párpado rocen el ojo. En perros alérgicos, la conjuntivitis puede aparecer junto a otros signos, como los que describimos en la guía sobre alergias de piel en perros.

Síntomas que debes reconocer

Los signos de una conjuntivitis son bastante reconocibles a simple vista:

  • Enrojecimiento del ojo, sobre todo de la membrana interna del párpado.
  • Hinchazón del tejido que rodea el ojo y la córnea.
  • Secreción ocular, que puede ser acuosa y transparente (más típica de irritaciones y alergias) o espesa, con moco y pus (más típica de infecciones bacterianas).
  • Molestias leves: el perro puede parpadear más, entornar el ojo o frotárselo con la pata o contra los muebles.
  • Legañas que se acumulan en el ángulo del ojo o pegan los párpados, sobre todo al despertar.

Estos síntomas indican que algo irrita el ojo, pero no dicen por sí solos cuál es la causa. Un ojo rojo con secuencia acuosa por una alergia y un ojo rojo con pus por una infección se ven parecidos y, sin embargo, necesitan enfoques distintos.

Cuándo el ojo rojo es una urgencia

Este es el punto más importante de todo el artículo. No todo ojo rojo es una conjuntivitis leve: algunas causas de ojo rojo son verdaderas urgencias oculares, y en el ojo el tiempo cuenta mucho. Acude al veterinario sin esperar si observas alguno de estos signos:

  • Dolor evidente: el perro mantiene el ojo cerrado o entrecerrado (blefaroespasmo), no quiere que se lo toques, se frota con insistencia o esconde la cara.
  • La córnea (la superficie transparente del ojo) se ve azulada, blanquecina u opaca, en lugar de nítida y brillante.
  • La pupila de ese ojo se ve muy dilatada o de distinto tamaño que la del otro ojo.
  • Cualquier herida, úlcera o mancha en la superficie del ojo.
  • Pérdida de visión aparente: el perro choca con las cosas o está desorientado.

Detrás de estos signos puede haber problemas serios como un glaucoma (aumento doloroso de la presión dentro del ojo) o una úlcera corneal (una herida en la córnea). Una úlcera duele mucho y, sin tratamiento adecuado, puede llegar a perforar el ojo en pocos días. Por eso, ante un ojo rojo con dolor o con la córnea turbia, no hay que esperar a ver si mejora: conviene tratarlo como una urgencia veterinaria.

Cómo lo diagnostica el veterinario

Aunque la conjuntivitis se reconoce fácilmente, averiguar su causa exacta requiere una exploración, porque el aspecto del ojo enrojecido no basta por sí solo para saber qué lo provoca. El veterinario suele:

  • Explorar el ojo con detalle y descartar cuerpos extraños, heridas o alteraciones en los párpados.
  • Medir la producción de lágrima con la prueba de Schirmer, una tira de papel que se coloca unos segundos en el ojo para comprobar si hay "ojo seco".
  • Teñir la córnea con un colorante especial que revela si existe una úlcera o erosión no visible a simple vista.
  • Tomar muestras de la secreción o raspados de la conjuntiva cuando sospecha una infección concreta, y en casos dudosos recurrir a análisis o biopsia.

Este pequeño estudio es lo que permite tratar la causa y no solo el síntoma. Es también la razón por la que dos perros con "el mismo ojo rojo" pueden salir de la consulta con tratamientos completamente distintos.

Cómo se trata

El tratamiento de la conjuntivitis depende por completo de su causa, y por eso lo pauta siempre el veterinario. En general se combina el alivio de la inflamación con la corrección del problema de fondo:

  • Si hay una infección bacteriana con secreción de pus, suele indicarse un antibiótico en colirio o pomada. Pero el antibiótico por sí solo puede no curar el ojo si hay otro factor implicado, como un cuerpo extraño o un ojo seco sin tratar.
  • Si la causa es una alergia o un irritante, el enfoque pasa por controlar ese desencadenante y reducir la inflamación.
  • Si hay un cuerpo extraño, hay que retirarlo.
  • Si el problema es el ojo seco, el tratamiento busca estimular o suplir la producción de lágrima, y suele mantenerse de forma prolongada.
  • Si hay un defecto en los párpados que roza el ojo, puede ser necesaria una corrección.

No tiene sentido detallar aquí fármacos ni pautas concretas: la clave es que cada causa lleva un tratamiento diferente y que ponerlo por tu cuenta puede empeorar las cosas.

Qué no debes hacer en casa

Ante un ojo rojo, la tentación de "probar algo" mientras tanto es comprensible, pero hay errores que conviene evitar:

  • No apliques colirios humanos ni restos de tratamientos de otras veces. Muchos colirios de uso humano contienen corticoides, y un corticoide sobre una úlcera corneal sin diagnosticar puede agravarla seriamente.
  • No uses remedios caseros como manzanilla u otras infusiones. No están pensados para el ojo y pueden irritarlo más.
  • No dejes que el perro se frote el ojo. El frotamiento empeora la lesión; un collar isabelino evita que se lo dañe más mientras acudes al veterinario.
  • No esperes "a ver si se le pasa" si hay dolor, la córnea está turbia o el ojo va a peor. En el ojo, esperar cuesta caro.

Lo más seguro es limpiar con suavidad las legañas con una gasa humedecida en suero fisiológico, evitar que se rasque y acudir al veterinario para que valore de qué se trata.

Preguntas frecuentes

¿La conjuntivitis del perro se contagia a las personas? La mayoría de las conjuntivitis caninas se deben a alergias, irritantes, cuerpos extraños u ojo seco, que no se contagian. Algunas causas infecciosas concretas podrían transmitirse entre animales, pero el contagio de perro a persona es muy poco habitual. Aun así, conviene lavarse las manos después de manipular el ojo y no compartir toallas ni tratamientos.

¿Puedo ponerle a mi perro un colirio que tengo en casa? No es aconsejable. Muchos colirios humanos llevan corticoides, que sobre una úlcera corneal sin diagnosticar pueden empeorar la lesión. Antes de aplicar nada, el veterinario debe comprobar que la córnea está intacta. Usar un colirio equivocado puede convertir un problema leve en uno grave.

¿Cómo sé si es una conjuntivitis leve o algo más serio? La señal más importante es el dolor. Una conjuntivitis simple produce molestias leves, pero si el perro mantiene el ojo cerrado, se lo frota con insistencia, la córnea se ve azulada u opaca o la pupila está muy dilatada, hay que sospechar un problema más serio, como un glaucoma o una úlcera, y acudir cuanto antes.

¿La conjuntivitis se cura sola? Algunas irritaciones muy leves mejoran solas al retirar el desencadenante, pero no conviene confiarse: si no se corrige la causa, el ojo tiende a recaer, y una supuesta conjuntivitis puede esconder un cuerpo extraño, un ojo seco o una úlcera. Si el enrojecimiento dura más de un día o dos, o hay dolor, lo prudente es que lo vea el veterinario.

¿Por qué mi perro tiene siempre el mismo ojo lagrimeando? Un solo ojo afectado de forma repetida suele apuntar a una causa local: un conducto lagrimal obstruido, una pestaña mal dirigida, un pelo que roza la córnea o un ojo seco. Merece una revisión para identificar el motivo, porque el lagrimeo continuo puede terminar irritando y dañando la superficie del ojo.


Cuándo buscar un veterinario

Un ojo rojo o legañoso que dura más de un día, que produce secreción con pus o que molesta al perro merece una revisión veterinaria. Y si hay dolor evidente, la córnea se ve turbia o el ojo empeora deprisa, no esperes: pide cita como una urgencia, porque algunas causas de ojo rojo pueden comprometer la visión en poco tiempo.

El veterinario explorará el ojo, comprobará si hay una úlcera o un cuerpo extraño, valorará la producción de lágrima y te indicará el tratamiento adecuado a la causa concreta. Para encontrar una clínica veterinaria cerca de ti, puedes buscar por ciudad en nuestro directorio de veterinarios y contactar directamente con el profesional que mejor se adapte a las necesidades de tu perro.

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Este artículo tiene carácter informativo y no sustituye la consulta veterinaria. El diagnóstico y el tratamiento de la conjuntivitis y de cualquier problema ocular deben ser establecidos por un profesional veterinario, ya que un ojo rojo puede tener causas muy distintas y algunas requieren atención urgente.

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