Úlcera corneal en perros: causas, síntomas y tratamiento
Una úlcera corneal es una herida en la córnea, la capa transparente que cubre el ojo. Duele mucho, hace que el perro entrecierre el ojo, lagrimee y se lo frote, y algunas úlceras profundas son una urgencia porque el ojo puede llegar a perforarse. Explicamos por qué aparecen, cómo reconocerlas, en qué consiste el test de fluoresceína con el que se diagnostican, qué son las úlceras indolentes y el descemetocele, y por qué nunca hay que poner colirios por cuenta propia.

Una úlcera corneal es una herida en la córnea, la capa transparente que recubre la parte frontal del ojo y por la que entra la luz. Cuando esa superficie se erosiona y pierde una o varias de sus capas, queda una lesión abierta que duele mucho y que, según lo profunda que sea, puede ir desde una molestia que cura en pocos días hasta una urgencia en la que el ojo corre peligro de perforarse.
La córnea es fina pero tiene varias capas: una externa (el epitelio), una intermedia gruesa (el estroma) y una interna muy delgada (la membrana de Descemet), con el endotelio por debajo. Una úlcera superficial afecta solo al epitelio; una profunda va comiendo estroma hacia el interior. En este artículo explicamos qué causa las úlceras corneales, cómo reconocerlas, cómo las diagnostica el veterinario, qué son las úlceras indolentes y el descemetocele, y en qué consiste el tratamiento.
Qué es una úlcera corneal
La córnea es la "ventana" transparente del ojo. Está formada por capas: por fuera, el epitelio, una lámina de células que se renueva sin parar; debajo, el estroma, que le da grosor y resistencia; y en el fondo, la membrana de Descemet, una capa muy fina que es la última barrera antes del interior del ojo.
Una úlcera corneal es la pérdida de una o varias de esas capas, es decir, una herida abierta en la córnea. Se clasifica sobre todo por su profundidad:
- Úlcera superficial. Afecta solo al epitelio. Es dolorosa, pero con el tratamiento adecuado suele cicatrizar en pocos días.
- Úlcera profunda. Cuando la lesión avanza hacia el estroma. Es más seria, tarda más en curar y necesita un seguimiento estrecho.
- Descemetocele. Una úlcera tan profunda que ha desaparecido todo el estroma y solo queda la finísima membrana de Descemet conteniendo el ojo. Es una urgencia: en cualquier momento puede perforarse.
Cuanto más profunda es la úlcera, mayor es el riesgo, y por eso ninguna herida en el ojo debe tomarse a la ligera.
Por qué aparecen: las causas más frecuentes
En la mayoría de los casos, una úlcera corneal empieza por un traumatismo directo sobre el ojo. Estas son las causas más habituales:
- Golpes, arañazos y roces. Un zarpazo de otro animal (muy típico el arañazo de gato), una rama, el forcejeo entre la maleza o frotarse el ojo con fuerza pueden romper el epitelio.
- Cuerpos extraños. Una semilla, una brizna de hierba, arena o polvo que se queda atrapado bajo el párpado y raspa la córnea con cada parpadeo.
- Ojo seco. La falta de lágrima (queratoconjuntivitis seca) deja la córnea sin protección y sin lubricación, lo que favorece que se erosione.
- Alteraciones de los párpados y las pestañas. Cuando el borde del párpado se dobla hacia dentro (entropión) o crecen pestañas mal dirigidas (distiquiasis, triquiasis), esos pelos rozan la córnea de forma continua y acaban ulcerándola.
- Infecciones. Bacterias, virus u hongos pueden causar o complicar una úlcera, sobre todo si ya hay una herida por la que colonizar.
Hay perros con más papeletas: las razas braquicéfalas, las de cara chata y ojos grandes y prominentes como el Bulldog, el Carlino (Pug), el Boxer o el Shih Tzu, están más expuestas porque sus ojos sobresalen más, parpadean peor y protegen menos la córnea. En ellas, cualquier roce se convierte con más facilidad en una úlcera.
Síntomas: cómo se ve un ojo con úlcera
El signo que domina en una úlcera corneal es el dolor, y el perro lo demuestra de varias maneras. Fíjate en estas señales:
- Ojo entrecerrado o cerrado (blefaroespasmo). El perro mantiene el ojo medio cerrado o guiña por el dolor. Es uno de los signos más constantes.
- Lagrimeo abundante. El ojo llora más de lo normal, con lágrima transparente o, si hay infección, con legaña.
- Frotarse el ojo. Se lo rasca con la pata o lo restriega contra el suelo y los muebles, lo que empeora la lesión.
- Ojo rojo. La parte blanca se congestiona y se ve enrojecida.
- Molestia con la luz (fotofobia). Busca la penumbra y rehúye la luz intensa.
- Aspecto turbio o una mancha en la córnea. La zona lesionada puede verse gris, blanquecina o con edema, perdiendo la transparencia normal.
- Decaimiento. Por el dolor, el perro puede estar más apagado, comer con menos ganas o esconder la cara.
Muchos de estos síntomas se parecen a los de una conjuntivitis o un glaucoma, y desde casa es imposible saber con seguridad qué es cada cosa. La regla segura es sencilla: ante un ojo que duele, llora y molesta, que lo vea el veterinario.
Cómo se diagnostica: el test de fluoresceína
El diagnóstico de una úlcera corneal es sencillo y rápido para el veterinario, pero necesita instrumental. La prueba clave es el test de fluoresceína.
Consiste en aplicar en el ojo unas gotas de un colorante de color anaranjado. La córnea sana, con su epitelio intacto, no lo retiene. Pero donde hay una úlcera, el colorante se pega al estroma que ha quedado expuesto y esa zona se ilumina de un verde brillante, dibujando el tamaño y la forma de la lesión. Así se confirma la úlcera y se ve exactamente dónde está y cuánto ocupa.
Además, el veterinario suele completar la exploración con otras pruebas: mide la producción de lágrima (test de Schirmer) para descartar un ojo seco, comprueba la presión intraocular para diferenciarla de un glaucoma, examina la córnea con una lámpara de aumento y busca cuerpos extraños o problemas en los párpados que puedan estar detrás. Todo esto orienta no solo el tratamiento de la herida, sino también su causa, que hay que corregir para que no se repita.
Un caso especial: las úlceras indolentes
Hay un tipo de úlcera que merece mención aparte porque desespera a muchos propietarios: la úlcera indolente, también llamada defecto epitelial corneal crónico. Es una úlcera superficial que, por una alteración en la unión entre el epitelio y el estroma, no termina de cicatrizar por más semanas que pasen: el epitelio nuevo no se "engancha" bien y se vuelve a soltar.
Aparece con frecuencia en perros de mediana edad y en ciertas razas, como el Bóxer. No es más grave en profundidad, pero sí es tozuda: no basta con los colirios. El veterinario suele recurrir a técnicas para estimular la cicatrización, como el desbridamiento del epitelio suelto o pequeñas incisiones superficiales en la córnea (queratotomía en rejilla) que ayudan a que el epitelio se adhiera de nuevo. Con el abordaje correcto, estas úlceras acaban curando.
En qué consiste el tratamiento
El tratamiento lo pauta siempre el veterinario en función del tipo y la profundidad de la úlcera, y de la causa que la ha provocado. A grandes rasgos:
- Colirio antibiótico. Se emplea un antibiótico tópico de amplio espectro para prevenir o tratar la infección, que es la principal complicación de cualquier úlcera.
- Midriático (atropina). Un colirio que dilata la pupila para relajar el ojo y reducir el dolor asociado al espasmo interno.
- Collar isabelino. Imprescindible. Evita que el perro se frote y se rasque el ojo, algo que reabre la herida una y otra vez y puede echar a perder el tratamiento.
- Tratar la causa. Si hay un cuerpo extraño se retira, si hay entropión o pestañas mal dirigidas se corrigen, y si hay ojo seco se trata, porque de lo contrario la úlcera vuelve.
- Cirugía en las úlceras profundas. Cuando la úlcera es profunda, se está perforando o hay un descemetocele, el tratamiento con colirios no basta y hace falta cirugía. Una técnica habitual es el colgajo de conjuntiva, que aporta tejido y riego sanguíneo para reforzar la zona y salvar el ojo.
Hay una advertencia que conviene grabar: nunca pongas por tu cuenta un colirio que tengas en casa de otra ocasión. Algunos colirios, en concreto los que llevan corticoides, están contraindicados en una úlcera y pueden agravarla mucho, retrasando la cicatrización o favoreciendo que se profundice. Lo que sirve para un ojo irritado sin úlcera puede ser justo lo peor para un ojo ulcerado. Por eso el tratamiento tiene que salir siempre de un diagnóstico veterinario. Trata cualquier herida ocular como lo que es, una posible urgencia veterinaria, y no esperes a ver si mejora sola.
Cuándo acudir al veterinario
Acude cuanto antes, y como una urgencia si el cuadro es aparatoso, si notas que tu perro tiene un ojo que le duele, lo mantiene cerrado o entrecerrado, lagrimea sin parar, se lo frota con insistencia, rehúye la luz o presenta una mancha turbia o blanquecina en la córnea. Cuanto antes se diagnostique una úlcera, más sencillo y más corto es el tratamiento; una úlcera superficial atendida a tiempo suele curar bien, mientras que una que se deja evolucionar puede profundizar y complicarse.
No pongas colirios ni pomadas por tu cuenta, no le quites el collar isabelino aunque proteste y no dejes que se rasque. Lo único que debes hacer es acudir al veterinario para que confirme la úlcera con el test de fluoresceína y paute el tratamiento adecuado. Si todavía no tienes una clínica de confianza, te ayudamos a elegir una buena clínica veterinaria, y para encontrar una cerca de ti puedes buscar por ciudad en nuestro directorio de veterinarios y contactar directamente con el profesional que mejor se adapte a las necesidades de tu perro.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tarda en curarse una úlcera corneal en un perro? Depende de su profundidad. Una úlcera superficial no complicada suele cicatrizar en unos pocos días con el tratamiento adecuado. Las úlceras profundas, las infectadas y las indolentes tardan más y requieren un seguimiento estrecho, y a veces cirugía. El veterinario irá revisando el ojo, a menudo repitiendo el test de fluoresceína, para comprobar que va cerrando.
¿Una úlcera corneal puede dejar ciego a mi perro? Una úlcera superficial atendida a tiempo no suele dejar secuelas importantes en la visión. El riesgo aparece con las úlceras profundas que se perforan o se infectan gravemente: pueden dañar el ojo de forma seria e incluso comprometerlo. Por eso el diagnóstico y el tratamiento precoces son tan importantes: cuanto antes se trate, mejor es el pronóstico.
¿Puedo ponerle un colirio que tengo en casa? No. Es uno de los errores más peligrosos. Muchos colirios, sobre todo los que contienen corticoides, están contraindicados en una úlcera corneal y pueden empeorarla considerablemente. Lo que le fue bien a otro perro, o a este mismo en otra ocasión, puede ser justo lo que no debe llevar ahora. El tratamiento tiene que pautarlo siempre el veterinario tras confirmar la úlcera.
¿Por qué mi perro braquicéfalo tiene más úlceras? Las razas de cara chata y ojos prominentes, como el Bulldog, el Carlino o el Boxer, tienen los ojos más expuestos, parpadean con menos eficacia y protegen peor la córnea. Cualquier roce o traumatismo tiene más facilidad para convertirse en úlcera, y además algunas de estas razas son propensas a las úlceras indolentes. En estos perros conviene vigilar los ojos de cerca y actuar rápido ante cualquier molestia.
¿Qué es el test de fluoresceína y le duele? Es la prueba con la que se diagnostica la úlcera. Consiste en aplicar unas gotas de un colorante naranja que tiñe de verde la zona lesionada de la córnea, permitiendo verla con claridad. No es doloroso ni molesto, es rápido y se hace en la propia consulta. Es la forma segura de confirmar si hay úlcera y de qué tamaño, algo que no puede saberse solo mirando el ojo.
Este artículo tiene carácter informativo y no sustituye la consulta veterinaria. Una úlcera corneal debe ser diagnosticada, mediante el test de fluoresceína, y tratada siempre por un profesional veterinario. No apliques colirios ni pomadas por tu cuenta, especialmente los que contienen corticoides, ya que pueden agravar la lesión: ante cualquier herida o dolor en el ojo de tu perro, acude al veterinario sin demora.
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