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Enfermedades ParasitariasMayo 202615 min

Leishmaniasis en perros: síntomas, tratamiento y prevención (2026)

La leishmaniasis canina es endémica en toda España y afecta a más del 30% de los perros en zonas de alta prevalencia. Guía clínica completa sobre síntomas (alopecia periocular, onicogrifosis, epistaxis, proteinuria), estadificación LeishVet, tratamiento con Glucantime y alopurinol, y prevención con vacuna CaniLeish/LetiFend y repelentes.

Contenido editorial·Revisado en Mayo 2026·Blog veterinario
Leishmaniasis en perros: síntomas, tratamiento y prevención (2026)

Por el equipo editorial

Equipo editorial — Dame un veterinario

Redacción y revisión veterinaria · ICOVCAN colegiado

Revisado editorialmenteFuentes oficialesActualizado Mayo 2026

La leishmaniasis canina (o leishmaniosis) es una enfermedad parasitaria grave, endémica en toda la cuenca mediterránea y en gran parte de la Península Ibérica. En España, la prevalencia en algunas zonas supera el 30% de la población canina, y el perro es el principal reservorio de Leishmania infantum, la especie que también puede infectar a las personas (zoonosis).

El parásito se transmite exclusivamente por la picadura de un insecto vector: el flebótomo (género Phlebotomus en el Mediterráneo), un insecto diminuto de hábitos crepusculares y nocturnos. No se transmite por contacto directo entre perros ni de perro a persona.

La leishmaniasis canina es una enfermedad crónica, potencialmente mortal si no se trata, pero con un manejo adecuado muchos perros afectados llevan una vida de calidad durante años. El diagnóstico precoz y el tratamiento correcto son fundamentales.

El parásito y el ciclo de vida

Leishmania infantum es un protozoo intracelular obligado del sistema mononuclear fagocítico. Su ciclo de vida incluye dos fases:

Promastigoto (forma extracelular, flagelada): presente en el tracto digestivo del flebótomo. Cuando el insecto pica a un perro para alimentarse de sangre, inocula promastigotes en la dermis.

Amastigote (forma intracelular, sin flagelo visible): los promastigotes son fagocitados por los macrófagos del hospedador (perro o persona) y se transforman en amastigotes, que se replican dentro de los macrófagos y se diseminan por el organismo a través del sistema mononuclear fagocítico (médula ósea, bazo, hígado, ganglios linfáticos, piel).

Cuando un flebótomo pica a un perro infectado, ingiere macrófagos con amastigotes. En el intestino del insecto, los amastigotes se transforman de nuevo en promastigotes, cierran el ciclo y el flebótomo se convierte en vector capaz de infectar a otros animales o personas.

Distribución geográfica en España

El flebótomo está presente en toda la Península Ibérica, Baleares y Canarias, con mayor densidad en:

  • Comunidad de Madrid (foco de Fuenlabrada/Leganés con alta prevalencia)
  • Comunidades de Valencia, Murcia, Andalucía
  • Cataluña (Costa Brava, Tarragona)
  • Baleares (Mallorca especialmente)
  • Canarias

La expansión del flebótomo hacia el norte, favorecida por el cambio climático, hace que la leishmaniasis ya no sea exclusiva del sur y del litoral mediterráneo.

Síntomas de la leishmaniasis canina

El período de incubación varía ampliamente: desde 3 meses hasta 7 años. Muchos perros infectados permanecen asintomáticos durante largo tiempo; otros desarrollan la enfermedad clínica en pocos meses.

La leishmaniasis afecta prácticamente a todos los órganos, lo que la convierte en una enfermedad de presentación muy variable y con síntomas muy diversos.

Manifestaciones cutáneas (las más frecuentes y características)

Las lesiones cutáneas están presentes en el 90% de los perros con leishmaniasis clínica:

Alopecia periocular y perifacial: caída del pelo alrededor de los ojos (aspecto de "gafas") y en el hocico. Es uno de los signos más típicos.

Dermatitis seca, descamativa y furfurácea: la piel presenta descamación blanquecina y fina, especialmente en la cabeza, orejas y dorso.

Úlceras: especialmente en puntos de presión (codos, corvejones, rodillas), hocico, borde del pabellón auricular. Son crónicas, poco dolorosas e indolentes.

Nódulos y pápulas: nódulos en el hocico, almohadillas o en piel general.

Onicogrifosis: crecimiento anormal de las uñas, que se vuelven largas, frágiles y se curvan. Es un signo muy sugestivo de leishmaniasis.

Hiperqueratosis: engrosamiento de la piel del hocico y almohadillas.

Dermatitis pustular, úlceras interdigitales.

Manifestaciones sistémicas

Pérdida de peso y musculación: adelgazamiento progresivo a pesar de que el apetito puede conservarse o incluso estar aumentado.

Letargia y debilidad: reducción de la actividad, el perro está más apático y cansado.

Linfadenomegalia: inflamación de los ganglios linfáticos, especialmente los ganglios poplíteos e inguinales (fácilmente palpables) y los de la zona del cuello.

Epistaxis (sangrado nasal): hemorragia nasal unilateral o bilateral, frecuentemente recurrente. Se debe a la trombocitopenia y a la vasculitis.

Hepatoesplenomegalia: agrandamiento del hígado y el bazo, palpable en la exploración abdominal.

Signos renales (muy importantes para el pronóstico):

  • La nefritis por inmunocomplejos es la principal causa de muerte en perros con leishmaniasis
  • Proteinuria (uno de los primeros signos de afectación renal)
  • Poliuria/polidipsia (el perro bebe y orina más)
  • Signos de insuficiencia renal crónica en fases avanzadas

Signos oculares:

  • Queratoconjuntivitis sicca (ojo seco)
  • Uveítis (inflamación del interior del ojo, que puede llevar a glaucoma o ceguera)
  • Blefaritis (inflamación de los párpados)

Signos musculoesqueléticos:

  • Poliartritis (inflamación de varias articulaciones): cojera, rigidez
  • Atrofia muscular temporal (los músculos de la cabeza se hunden, dando aspecto de "cara triste")

Signos digestivos: diarrea crónica, vómitos, raramente ictericia.

Signos neurológicos (menos frecuentes): convulsiones, ataxia, síndrome vestibular.

Anemia: de tipo no regenerativa, crónica, por la infiltración de la médula ósea.

Diagnóstico de la leishmaniasis canina

Dado que la leishmaniasis afecta a tantos órganos y sistemas con síntomas inespecíficos, el diagnóstico es multimodal y combina hallazgos clínicos, serología, PCR y en ocasiones citología o histología.

Análisis de sangre y orina

El hemograma puede mostrar anemia normocítica normocrómica, trombocitopenia, leucopenia o leucocitosis.

La bioquímica puede revelar hiperproteinemia con inversión del cociente albúmina/globulina (las globulinas aumentan, la albúmina disminuye), elevación de enzimas hepáticas, azotemia (en afectación renal).

El análisis de orina debe incluir siempre el ratio proteína/creatinina urinaria (UPC) para cuantificar la proteinuria. La proteinuria es un marcador de mal pronóstico.

Serología (detección de anticuerpos)

La serología cuantitativa (ELISA, IFI —inmunofluorescencia indirecta—) detecta anticuerpos anti-Leishmania. Es la prueba de primer nivel más usada:

  • Título alto: muy sugestivo de leishmaniasis activa
  • Título bajo o negativo: puede ser un perro en fase precoz de la infección (aún no ha montado respuesta inmune), un portador asintomático con baja carga parasitaria, o un perro infectado con leishmaniasis cutánea localizada

La serología cuantitativa (no solo positivo/negativo) es importante para el seguimiento y para evaluar la respuesta al tratamiento.

Test rápido de anticuerpos (lateral flow): disponible en clínica para screening. Sensibilidad menor que ELISA cuantitativo; sirve para orientación rápida.

PCR (reacción en cadena de la polimerasa)

La PCR detecta material genético del parásito en muestras de sangre, médula ósea, bazo, ganglio linfático o piel. Es especialmente útil cuando:

  • La serología es negativa pero la sospecha clínica es alta
  • Para confirmar infección en perros con títulos bajos
  • Para monitorizar la carga parasitaria durante el tratamiento
  • En perros que van a donar sangre (cribado)

La PCR en médula ósea o bazo tiene mayor sensibilidad que en sangre periférica.

Citología

La punción-aspiración de ganglio linfático o médula ósea puede mostrar directamente los amastigotes de Leishmania en el interior de macrófagos. Requiere visualización por personal experimentado; la ausencia de formas visibles no descarta la enfermedad.

Biopsia de piel

La histopatología de biopsias cutáneas puede mostrar amastigotes y el patrón inflamatorio característico. Útil en casos con afectación cutánea marcada.

Estadificación LEISHVET

El grupo internacional LeishVet ha desarrollado un sistema de estadificación de la leishmaniasis canina que guía el tratamiento y el pronóstico:

EstadioClínicaSerologíaFunción renalTratamiento
I (leve)Signos leves (linfadenomegalia, lesiones cutáneas leves)Baja a moderadaNormal (UPC < 0,5)Protocolo estándar
II (moderado)Signos moderadosModerada a altaEstadio I-II IRIS (UPC 0,5-1)Protocolo estándar
III (grave)Signos graves, afectación orgánicaAltaEstadio II IRIS (UPC > 1)Protocolo intensivo
IV (muy grave)Complicaciones graves (síndrome nefrótico, insuficiencia renal avanzada)VariableEstadio III-IV IRISSoporte + evaluar pronóstico

Tratamiento de la leishmaniasis canina

La leishmaniasis canina no tiene cura definitiva en la mayoría de los casos. El objetivo del tratamiento es reducir la carga parasitaria, controlar los síntomas clínicos, mejorar la calidad de vida y prevenir o enlentecer el daño orgánico. Los perros tratados pueden llevar vidas de buena calidad durante muchos años.

Primera línea: meglumina antimoniato + alopurinol

El protocolo de primera línea establecido por LeishVet combina:

Meglumina antimoniato (Glucantime®): antiparasitario leishmanicida. Se administra por vía subcutánea, en ciclos de 4 semanas. Tiene efecto directo sobre el parásito, reduciendo rápidamente la carga parasitaria.

  • Dosis: 75-100 mg/kg/24h por vía subcutánea durante 28 días
  • Efectos adversos: doloroso en el punto de inyección, nefrotoxicidad (no usar si hay insuficiencia renal avanzada)

Alopurinol: leishmaniostático (no mata al parásito directamente, pero inhibe su replicación). Se administra por vía oral, a largo plazo (meses o años).

  • Dosis: 10 mg/kg/12h por vía oral
  • Es el pilar del tratamiento de mantenimiento a largo plazo
  • Efecto adverso principal: xantinuria y formación de cálculos de xantina (vigilar con análisis de orina periódico)

El ciclo inicial de Glucantime suele durar 28-30 días. Después, el perro continúa solo con alopurinol. Se realizan revisiones periódicas (cada 3-6 meses) con serología y analítica para evaluar la respuesta y decidir si son necesarios nuevos ciclos de Glucantime.

Alternativa: miltefosina + alopurinol

La miltefosina (Milteforan®) es una alternativa al Glucantime, especialmente útil cuando:

  • El perro no tolera las inyecciones de Glucantime

  • Hay contraindicaciones para el antimoniato

  • Es para uso domiciliario (se administra por vía oral)

  • Dosis: 2 mg/kg/24h por vía oral durante 28 días

  • Ventaja: administración oral, no requiere inyecciones

  • Efectos adversos: vómitos, diarrea (frecuentes pero generalmente leves), no usar en gestación (teratogénico)

Se combina con alopurinol para el mantenimiento.

Manejo de complicaciones

Proteinuria y afectación renal: el tratamiento antiparasitario reduce la proteinuria en muchos casos. Adicionalmente:

  • Dieta renal si hay insuficiencia renal establecida
  • IECA (benazepril) o ARA II (telmisartán) para reducir la proteinuria y proteger el riñón
  • Monitorización regular del UPC y función renal

Trombocitopenia severa: en casos con sangrado activo, puede ser necesaria la transfusión de plaquetas o plasma.

Uveítis: tratamiento local (colirios de corticoides y atropina) y sistémico si hay inflamación severa.

Artritis: AINEs (con precaución renal), fisioterapia.

Anemia: tratamiento de la causa subyacente; en casos graves puede requerirse transfusión.

Seguimiento y monitorización

Los perros con leishmaniasis deben tener revisiones veterinarias regulares:

  • Control serológico (idealmente cuantitativo): cada 3-6 meses
  • Hemograma, bioquímica y análisis de orina con UPC: cada 3-6 meses
  • Ajuste del tratamiento según respuesta

Una buena respuesta al tratamiento se define por:

  • Mejoría clínica (recuperación de peso, mejora del pelaje, desaparición de úlceras)
  • Descenso del título serológico
  • Normalización o mejoría del UPC y función renal

El alopurinol puede mantenerse de por vida en muchos perros o discontinuarse cuando los títulos serológicos son muy bajos y el perro está clínicamente estable. La decisión debe individualizarse.

Pronóstico de la leishmaniasis canina

El pronóstico depende principalmente del estadio de la enfermedad en el momento del diagnóstico y del grado de afectación renal.

  • Estadios I-II: pronóstico bueno a excelente con tratamiento. Muchos perros en estos estadios tienen una esperanza de vida normal con manejo adecuado.
  • Estadio III: pronóstico reservado. Depende de la respuesta al tratamiento y del control de la proteinuria.
  • Estadio IV: pronóstico grave. La insuficiencia renal avanzada limita el tratamiento antiparasitario (Glucantime es nefrotóxico) y el pronóstico a medio plazo es desfavorable.

La causa más frecuente de muerte en perros con leishmaniasis es la insuficiencia renal crónica secundaria a la nefritis por inmunocomplejos. Por eso el control periódico de la función renal es crítico en estos perros.

Prevención de la leishmaniasis canina

Control del vector: repelentes

Dado que el flebótomo es el único vector, el control vectorial es la medida preventiva más importante:

Collar antiparsitario Scalibor® (deltametrina): collar de larga duración (5-6 meses de eficacia), con acción repelente e insecticida frente al flebótomo. Es uno de los métodos más eficaces. El collar debe estar colocado correctamente (sin holgura excesiva, en contacto con la piel).

Spot-on con permetrina: productos como Advantix®, Exspot® o similares aplicados mensualmente en la piel del dorso del cuello. Eficacia repelente frente al flebótomo demostrada.

IMPORTANTE: los productos con permetrina son tóxicos para los gatos. No aplicar en perros que convivan con gatos, o asegurar separación absoluta hasta que el producto esté seco.

Spray con piretroides: menor duración de eficacia, requieren aplicación más frecuente.

Medidas ambientales: el flebótomo es activo al atardecer y durante la noche. Evitar paseos en esas horas en zonas de alta prevalencia durante los meses de actividad del vector (mayo-octubre). Usar mosquiteras en las casas.

Vacuna contra la leishmaniasis canina

Desde 2011 está disponible en Europa la CaniLeish® (Virbac), primera vacuna autorizada contra la leishmaniasis canina. En 2020 se aprobó también LetiFend® (Leti), la segunda vacuna disponible en España.

CaniLeish®: contiene proteínas secretadas-excretadas de L. infantum. El protocolo de vacunación inicial es de 3 dosis separadas 3 semanas, seguido de revacunación anual.

LetiFend®: vacuna recombinante con la proteína Q de L. infantum. Protocolo de dosis única inicial + revacunación anual.

¿Quiénes se benefician de la vacuna?

  • Perros seronegativos (no infectados) que vivan en zonas endémicas o viajen a ellas
  • La vacuna no protege al 100%, pero reduce significativamente la probabilidad de desarrollar enfermedad clínica
  • Antes de vacunar, es obligatorio realizar una prueba serológica y confirmar que el perro es negativo

Combinación de vacuna + repelente: la estrategia más completa de prevención combina la vacunación con el uso continuo de repelentes efectivos frente al flebótomo.

Protocolos de cribado en zonas endémicas

En zonas de alta prevalencia, se recomienda realizar serologías anuales incluso en perros asintomáticos vacunados y con repelentes, para detectar infecciones subclínicas antes de que progresen.

Leishmaniasis canina y salud pública

La leishmaniasis canina es una zoonosis: el mismo parásito (Leishmania infantum) que infecta a los perros puede infectar a personas, especialmente a individuos inmunocomprometidos (VIH, trasplantados, pacientes en tratamiento inmunosupresor) y niños pequeños.

La transmisión a personas NO ocurre por contacto directo con el perro infectado: solo el flebótomo puede transmitir el parásito. Por tanto, convivir con un perro con leishmaniasis NO supone un riesgo directo para las personas del hogar, siempre que se controle el vector (flebótomo).

Sin embargo, en zonas endémicas, el control de la enfermedad en los perros (principal reservorio) contribuye indirectamente a reducir el riesgo de transmisión a personas.

Conclusión

La leishmaniasis canina es una enfermedad crónica grave pero manejable. El diagnóstico temprano, el tratamiento correcto con meglumina antimoniato y/o miltefosina seguido de alopurinol de mantenimiento, el control periódico de la función renal y la prevención mediante vacunación y repelentes son los pilares del manejo de esta enfermedad.

Si tu perro vive en una zona endémica o ha viajado a ella, la revisión serológica anual y el uso de repelentes son medidas esenciales, incluso si está vacunado y parece sano.

Este artículo tiene finalidad informativa. El diagnóstico y tratamiento de la leishmaniasis canina requieren evaluación veterinaria individualizada. Si sospechas que tu perro puede estar infectado, consulta con tu veterinario.

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