La artrosis —también llamada osteoartritis (OA) o enfermedad articular degenerativa (EAD)— es la causa de dolor crónico más frecuente en perros, y una de las enfermedades más subestimadas por los propietarios. Se estima que afecta al 20-25% de los perros en general y al 80% de los perros mayores de 8 años. A pesar de su prevalencia, menos del 40% de los perros con artrosis clínicamente relevante recibe tratamiento activo.
El problema es la naturaleza silenciosa del dolor crónico en perros: a diferencia de un traumatismo agudo, donde el animal vocaliza y muestra signos obvios de dolor, el perro con artrosis simplemente se mueve menos, duerme más y "envejece". Los propietarios —y a veces los veterinarios— atribuyen estos cambios a la edad, sin reconocer que detrás hay dolor tratable.
Este artículo explica qué es la artrosis canina, cómo reconocerla, cómo se diagnostica y cuáles son las opciones terapéuticas más eficaces disponibles en 2026.
¿Qué es la artrosis canina?
La artrosis es una enfermedad articular degenerativa progresiva caracterizada por:
- Degradación del cartílago articular: el cartílago que recubre los extremos óseos se va erosionando
- Remodelación ósea: formación de osteofitos (espolones óseos) en los márgenes articulares
- Inflamación sinovial crónica de baja intensidad (sinovitis)
- Fibrosis capsular: engrosamiento de la cápsula articular con pérdida de movilidad
El resultado es una articulación con menos cartílago, más fricción, más inflamación y más dolor en cada movimiento.
¿Causa primaria o secundaria?
Artrosis primaria (idiopática): la degeneración ocurre sin causa estructural identificable. Relacionada con el envejecimiento y el desgaste acumulado.
Artrosis secundaria (la más frecuente en perros): consecuencia de una patología articular previa:
- Displasia de cadera o de codo (la causa más frecuente en razas predispuestas)
- Rotura del ligamento cruzado craneal
- Luxación de rótula
- Fracturas articulares
- Osteocondritis disecante (OCD)
- Artritis infecciosa o inmunomediada
En la mayoría de los perros grandes, la artrosis es secundaria a la displasia de cadera o de codo. En razas condrodistróficas (Dachshund, Basset Hound), la artrosis de columna vertebral (espondilosis) es especialmente frecuente.
¿Qué razas tienen más riesgo?
| Raza | Predisposición principal |
|---|---|
| Labrador Retriever | Displasia de cadera y codo, rotura LCC |
| Pastor Alemán | Displasia de cadera y codo |
| Golden Retriever | Displasia de cadera, rotura LCC |
| Rottweiler | Displasia de cadera y codo, osteosarcoma |
| Bóxer | Displasia de cadera |
| Bernés de la Montaña | Displasia de cadera y codo |
| Dachshund / Teckel | Artrosis vertebral, IVDD |
| Bulldog / Bulldog Francés | Displasia de cadera, espondilosis |
| Springer Spaniel | Displasia de codo |
| Mastín / Razas gigantes | Mayor prevalencia de artrosis por peso corporal |
Signos clínicos: cómo reconocer la artrosis en tu perro
La artrosis es una enfermedad de inicio insidioso. Los signos pueden estar presentes durante meses o años antes de que el propietario consulte. Los más frecuentes:
Cambios en la movilidad y la actividad
- Rigidez matutina: el perro se levanta con dificultad o "cojea" los primeros minutos de la mañana, mejorando con el movimiento y el calor. Señal muy específica de artrosis.
- Cojera intermitente: que empeora tras ejercicio prolongado o clima frío y húmedo
- Reticencia al ejercicio: el perro que antes pedía salir ahora prefiere quedarse en casa
- Dificultad para subir y bajar escaleras, subir al coche o saltar al sofá
- Sentarse de forma atípica ("sentada de lado" o "de rana") para evitar flexión completa de la articulación
Cambios en el comportamiento
- Duermen más: un perro con dolor evita la actividad reduciendo la estimulación nociceptiva
- Cambian de sitio frecuentemente buscando postura cómoda
- Vocalizaciones al moverse o al palpar la zona afectada (señal de dolor agudo)
- Cambios de carácter: el perro que antes era dócil se vuelve irritable o agresivo cuando se le toca la zona dolorida
- Menor interacción social: menos ganas de jugar, de ser acariciado
Signos físicos observables
- Atrofia muscular periarticular: el músculo se atrofia por desuso en la extremidad afectada
- Engrosamiento articular palpable: la articulación se nota más grande o "áspera"
- Crujidos articulares (crepitación) al mover pasivamente la articulación
- Pérdida de rango de movimiento: la articulación no alcanza la extensión o flexión completa
Escala de valoración del dolor crónico
Para evaluar el dolor de forma objetiva, el propietario puede usar escalas validadas:
CBPI (Canine Brief Pain Inventory): escala de 11 ítems que evalúa severidad del dolor e interferencia con la calidad de vida. Validada y disponible en español.
Helsinki Chronic Pain Index (HCPI): para uso clínico, evalúa movilidad y comportamiento.
Diagnóstico de la artrosis
Historia clínica y exploración física
El veterinario evaluará:
- Historia de signos (duración, evolución, factores que mejoran/empeoran)
- Raza, edad, peso (factores de riesgo)
- Historia de traumatismos, cirugías o patologías articulares previas
- Exploración ortopédica completa: palpación articular, evaluación del rango de movimiento, identificación de la articulación afectada
Radiografía
La radiografía es la prueba diagnóstica de elección para confirmar y estadificar la artrosis:
Hallazgos radiológicos de artrosis:
- Osteofitos: espolones óseos periarticulares (hallazgo más específico)
- Esclerosis subcondral: aumento de la densidad ósea bajo el cartílago
- Estrechamiento del espacio articular: refleja la pérdida de cartílago
- Remodelación articular: cambios en la forma de los extremos óseos
- Mineralización periarticular
Importante: la gravedad radiológica no se correlaciona bien con la severidad del dolor. Un perro puede tener artrosis radiológicamente severa con dolor moderado, o artrosis leve radiológica con dolor intenso. Tratar al paciente, no a la radiografía.
RM y TC
La resonancia magnética (RM) es superior a la radiografía para evaluar cartílago, tejidos blandos y edema óseo, pero requiere anestesia y no está disponible en todas las clínicas. Se indica en:
- Planificación quirúrgica
- Casos con discrepancia clínico-radiológica
- Evaluación de lesiones concomitantes (meniscos, ligamentos)
El TC es especialmente útil para articulaciones complejas (codo, hombro) y para detección de fragmentos óseos.
Tratamiento multimodal de la artrosis canina
El tratamiento de la artrosis canina es multimodal: ninguna intervención sola es suficiente. La combinación de farmacoterapia + fisioterapia + control del peso + manejo del entorno produce los mejores resultados.
Control del peso: la intervención más costo-efectiva
La obesidad es el principal factor modificable en la artrosis canina. Cada kilogramo de exceso de peso aumenta la carga sobre las articulaciones de forma desproporcionada. La pérdida de peso produce:
- Reducción de la carga mecánica articular
- Reducción de la inflamación sistémica de bajo grado (el tejido adiposo produce adipokinas proinflamatorias)
- Mejora de la movilidad y la calidad de vida independientemente de la medicación
Estudios en Labrador Retrievers demuestran que una pérdida de peso del 11-15% del peso corporal reduce los signos de artrosis de forma comparable a los AINEs.
Objetivo: BCS (Body Condition Score) de 4-5/9. Dieta de restricción calórica supervisada por el veterinario; nunca reducir la ración de pienso estándar sin ajustar la composición nutricional.
AINEs: el pilar farmacológico
Los Antiinflamatorios No Esteroideos (AINEs) son los fármacos más utilizados para el dolor articular crónico en perros. Actúan inhibiendo las enzimas COX-1 y COX-2, reduciendo la síntesis de prostaglandinas proinflamatorias.
AINEs aprobados para uso veterinario crónico en perros
| Fármaco | Dosis habitual | Frecuencia | Selectividad COX |
|---|---|---|---|
| Meloxicam (Metacam®) | 0,1 mg/kg | 1 vez/día | COX-2 selectivo |
| Carprofeno (Rimadyl®, Canidryl®) | 2 mg/kg | 1-2 veces/día | COX-2 preferente |
| Grapiprant (Galliprant®) | 2 mg/kg | 1 vez/día | Antagonista EP4 |
| Robenacoxib (Onsior®) | 1 mg/kg | 1 vez/día | COX-2 selectivo |
| Mavacoxib (Trocoxil®) | 2 mg/kg 1er mes; luego mensual | 1 vez/mes | COX-2 selectivo |
| Firocoxib (Previcox®) | 5 mg/kg | 1 vez/día | COX-2 selectivo |
| Deracoxib (Deramaxx®) | 1-2 mg/kg | 1 vez/día | COX-2 selectivo |
Grapiprant (Galliprant®) es el más moderno: no inhibe COX, sino que bloquea el receptor EP4 de la PGE2. Mejor perfil de seguridad gastrointestinal y renal, especialmente en pacientes geriátricos.
Mavacoxib (Trocoxil®) es especialmente útil para propietarios con dificultades para administrar medicación diaria.
Precauciones en el uso crónico de AINEs
Los AINEs tienen riesgo de toxicidad gastrointestinal (úlceras, hemorragia digestiva) y renal (nefrotoxicidad, especialmente en perros con nefropatía crónica preexistente):
Monitorización recomendada para AINEs crónicos:
- Bioquímica completa (urea, creatinina, ALT, FA) antes de iniciar y cada 3-6 meses durante el tratamiento
- SDMA para detección precoz de nefropatía
- Hemograma semestral
Contraindicaciones relativas:
- Insuficiencia renal moderada-grave
- Úlcera gastrointestinal activa
- Hipoproteínemía grave
- Tratamiento simultáneo con corticosteroides o anticoagulantes
NUNCA administrar AINEs humanos (ibuprofeno, naproxeno, diclofenaco) a perros: la toxicidad es grave y puede ser letal.
Analgésicos no AINEs
Gabapentina (5-10 mg/kg/8-12h):
- Especialmente útil en dolor neuropático asociado a la artrosis y compresión nerviosa
- Se usa frecuentemente en combinación con AINEs
- Efectos secundarios: sedación (transitoria), ataxia
Amantadina (3-5 mg/kg/24h):
- Antagonista NMDA: reduce la sensibilización central al dolor crónico
- Uso como coadyuvante cuando los AINEs son insuficientes
- Sin riesgo de toxicidad renal o hepática
Tramadol:
- Opiáceo débil de uso controvertido en perros: los estudios más recientes cuestionan su eficacia analgésica en perros por metabolización hepática diferente a humanos
- Puede ser útil para gestión de dolor agudo o perioperatorio; evidencia limitada para dolor crónico canino
Opiáceos potentes (buprenorfina, metadona, fentanilo transdérmico):
- Reservados para dolor grave, perioperatorio o paliativo
- Requieren prescripción veterinaria de estupefacientes
Terapias biológicas innovadoras: bedinvetmab (Librela®)
El año 2022 marcó un hito en el manejo de la artrosis canina con la aprobación europea de bedinvetmab (Librela®): un anticuerpo monoclonal felino-canino anti-NGF (factor de crecimiento neuronal).
El NGF es un mediador clave del dolor articular crónico: sus concentraciones están elevadas en el líquido sinovial de articulaciones artríticas. Bedinvetmab bloquea el NGF, reduciendo la transmisión del dolor desde la articulación.
Características:
- Administración SC mensual
- Aprobado para OA en perros (EMA, 2022)
- Eficacia demostrada en ensayos clínicos controlados: reducción significativa del dolor y mejora de la movilidad
- Sin toxicidad renal ni gastrointestinal conocida (mecanismo diferente a los AINEs)
- Especialmente útil en perros con contraindicaciones para AINEs
En el gato existe el equivalente frunevetmab (Solensia®) aprobado para OA felina.
Fisioterapia y rehabilitación veterinaria
La fisioterapia veterinaria es uno de los avances más relevantes en el manejo de la artrosis canina de los últimos 10 años. Las técnicas más utilizadas:
Hidroterapia (hidroterapeuta veterinaria):
- Cinta acuática (underwater treadmill, UWTM): el perro camina sobre cinta sumergida; el agua reduce el peso corporal (al 60-70% a nivel del tórax), permitiendo ejercicio sin carga articular completa
- Natación terapéutica: menor control que la cinta pero eficaz para fortalecer musculatura y mantener rango articular
- Especialmente útil en displasia de cadera, artrosis de cadera y rodilla
Electroestimulación (TENS y NMES):
- TENS (estimulación eléctrica transcutánea): alivio del dolor mediante estimulación de fibras nerviosas gruesas (teoría de la puerta de entrada)
- NMES (estimulación neuromuscular eléctrica): para recuperar atrofia muscular
Terapia con láser de baja intensidad (LLLT):
- Reduce la inflamación y el dolor; promueve la regeneración tisular
- Sesiones de 3-5 minutos por zona; 2-3 sesiones/semana inicialmente
- Evidencia creciente en artrosis canina; muy bien tolerado
Terapia por ondas de choque (ESWT):
- Impulsos de presión acústica de alta energía focalizados en la zona articular
- Evidencia para tendinopatías y artrosis: reducción del dolor y mejora de la función
- Se aplica bajo sedación o anestesia local en algunos casos
Masoterapia y movilización articular:
- Masaje terapéutico: reduce la tensión muscular periarticular, mejora la circulación local
- Movilización pasiva del rango articular: mantiene la amplitud de movimiento
Ejercicio terapéutico adaptado:
- Rampas en lugar de escaleras en el domicilio
- Suelos antideslizantes (alfombras, tapetes)
- Paseos cortos y frecuentes en terreno llano, evitando superficies duras
- Evitar ejercicio brusco o de alto impacto (saltos, frenadas bruscas)
Nutracéuticos y suplementos con evidencia
No todos los suplementos tienen la misma evidencia, pero algunos tienen estudios con resultados positivos:
Condroitín sulfato + Glucosamina HCl:
- Los más utilizados históricamente; evidencia moderada
- La revisión Cochrane en humanos y los datos en perros son mixtos
- Pueden tener efecto condroprotector a largo plazo
Omega-3 (EPA y DHA) de aceite de pescado:
- Propiedades antiinflamatorias por modulación de la cascada eicosanoide
- Evidencia positiva en estudios controlados en perros: reducción de signos de artrosis tras 12 semanas
- Dosis: 75-100 mg EPA+DHA/kg/día (dosis terapéutica, superior a la dosis de mantenimiento)
Avocado-Soybean Unsaponifiables (ASU):
- Extracto de aguacate y soja; evidencia para reducción del uso de AINEs en perros
CBD veterinario (Cannabidiol):
- Evidencia preliminar prometedora en algunos estudios caninos; pendiente de más datos
- La legalidad del CBD veterinario varía por país; en España en proceso de regulación
Colágeno hidrolizado tipo II no desnaturalizado (UC-II):
- Mecanismo de tolerancia oral; resultados positivos en 2-3 estudios controlados en perros
Cirugía: cuándo es la opción
En algunos casos de artrosis secundaria, la corrección de la causa subyacente puede ralentizar o estabilizar la progresión:
- Displasia de cadera: triple osteotomía pélvica (perros jóvenes), prótesis total de cadera (gold standard en adultos), FHO (artroplastia de cabeza femoral) en casos graves sin recursos
- Rotura de LCC: TPLO (osteotomía de nivelación de la meseta tibial) o TTA (avance de la tuberosidad tibial): modifican la biomecánica para eliminar la inestabilidad
- Displasia de codo: extracción de fragmentos coronoides, PAUL (proximal abducting ulnar osteotomy) según el caso
- Luxación de rótula: trocleoplastia + transposición de la tuberosidad tibial
La prótesis total de cadera (THR) en perros tiene tasas de éxito superiores al 95% en centros especializados y es el tratamiento de elección para la displasia de cadera grave en perros de tamaño medio-grande.
Manejo del entorno doméstico
Las adaptaciones en el hogar son cruciales para la calidad de vida del perro artrítico:
- Cama ortopédica: de espuma viscoelástica, a nivel del suelo. Los perros con artrosis necesitan más horas de descanso con apoyo adecuado.
- Rampas para el coche y el sofá: eliminar saltos que impactan en caderas y rodillas
- Alfombras y tapetes antideslizantes: los suelos de mármol o parqué son un peligro para perros con músculo debilitado
- Comedero y bebedero elevados: especialmente en artrosis cervical o espondilosis
- Climatización: el frío y la humedad empeoran el dolor articular. Mantener al perro cálido y seco.
- División en varias tomas la ración diaria: movimientos desde posición agachada resultan más cómodos si el perro no tiene que comer una sola toma grande
Perspectivas futuras: terapias en investigación
- Células madre mesenquimales: inyección intrarticular o IV; resultados prometedores en ensayos en perros
- Plasma rico en plaquetas (PRP): inyección intrarticular; evidencia mixta pero creciente
- Anti-IL-31 y otros anticuerpos monoclonales para la inflamación sinovial
- Terapia génica: en investigación para condiciones como la displasia de cadera
Conclusión
La artrosis es la principal causa de dolor crónico en perros, pero con demasiada frecuencia se subestima o se trata de forma subóptima. Un abordaje multimodal —que combine control del peso, AINEs o bedinvetmab, fisioterapia y adaptaciones del entorno— puede transformar la calidad de vida del perro artrítico y la de su familia.
Si tu perro tiene más de 7 años, es de raza predispuesta o has notado alguno de los signos descritos, solicita una consulta veterinaria con evaluación ortopédica. El dolor crónico no tratado es sufrimiento innecesario. Y el tratamiento existe.
Información con fines divulgativos. No sustituye la consulta veterinaria. El tratamiento de la artrosis debe ser supervisado y ajustado por un veterinario.



