La leishmaniasis canina (CanL) es una enfermedad parasitaria producida por Leishmania infantum, un protozoo transmitido por la picadura de los flebotomos del género Phlebotomus. En España, donde el clima mediterráneo favorece la supervivencia de estos insectos, la leishmaniasis es endémica en la mayor parte del territorio y afecta a un porcentaje significativo de la población canina.
Según los datos del grupo de trabajo LeishVet, la seroprevalencia en zonas endémicas españolas oscila entre el 5-30% de los perros, aunque en áreas como Madrid, Barcelona o Levante puede superar el 40% cuando se usan técnicas diagnósticas sensibles. Lo que hace especialmente compleja esta enfermedad es que entre el 50-70% de los perros infectados permanecen asintomáticos durante meses o años, actuando como reservorios.
En esta guía actualizada para 2026 explicamos cómo se transmite la enfermedad, qué síntomas producir en el perro, cómo se diagnostica, qué tratamientos existen y, muy importante, cómo proteger a tu perro con las medidas preventivas disponibles.
El parásito y su ciclo biológico
Leishmania infantum es un protozoo intracelular obligado del orden Kinetoplastida. Su ciclo biológico involucra dos huéspedes:
En el flebotomo (vector): El insecto hembra se infecta al alimentarse de sangre de un perro (u otro mamífero reservorio) infectado. Dentro del flebotomo, el parásito se transforma en la forma promastigote (flagelada, libre) y se multiplica en el intestino del insecto. Cuando el flebotomo vuelve a picar, inocula los promastigotes metacíclicos (forma infectante) en la dermis del nuevo huésped.
En el perro (huésped vertebrado): Los promastigotes son fagocitados por macrófagos y células dendríticas de la dermis. Dentro de estas células, se transforman en amastigotes (forma redondeada, sin flagelo libre) y se multiplican activamente. Los macrófagos infectados se diseminan por los ganglios linfáticos, el bazo, la médula ósea, el hígado y otros órganos, provocando la infección sistémica.
El flebotomo: el vector
El flebotomo es un insecto pequeño (2-3 mm), de vuelo silencioso y muy local (no vuela más de 2-3 km). Dos características epidemiológicas son cruciales:
- Actividad nocturna: los flebotomos pican principalmente entre el atardecer y el amanecer.
- Estacionalidad: en España, la temporada de riesgo es de mayo a octubre/noviembre, con un pico entre junio y septiembre, aunque en zonas costeras de clima suave puede extenderse a todo el año.
- Hábitat: zonas rurales y periurbanas, terrenos con vegetación densa, grietas en el suelo y estructuras de piedra donde pueden refugiarse.
Síntomas de la leishmaniasis en perros
La presentación clínica de la leishmaniasis canina es muy variable, desde perros completamente asintomáticos hasta cuadros gravísimos con fallo multiorgánico. Esta variabilidad refleja la interacción entre la carga parasitaria y la respuesta inmune del animal.
Clasificación clínica LeishVet (actualización 2022)
El grupo de trabajo internacional LeishVet clasifica a los perros infectados en estadios según la serología, la carga parasitaria y los signos clínicos:
| Estadio | Descripción | Signos clínicos |
|---|---|---|
| Expuesto/resistente | PCR positiva pero sin anticuerpos detectables | Ninguno |
| I — Leve | Anticuerpos bajos-moderados, sin signos sistémicos | Lesiones cutáneas localizadas |
| II — Moderado | Anticuerpos moderados-altos | Lesiones cutáneas generalizadas + signos sistémicos leves |
| III — Grave | Anticuerpos altos, compromiso renal u otros órganos | Signos sistémicos graves, proteinuria moderada-severa |
| IV — Muy grave | Anticuerpos muy altos, fallo orgánico terminal | Insuficiencia renal grave, síndrome nefrótico, coagulación intravascular |
Síntomas cutáneos (los más frecuentes)
Las manifestaciones cutáneas aparecen en el 80-90% de los perros con leishmaniasis sintomática y son a menudo los primeros signos que perciben los propietarios:
- Dermatitis exfoliativa: escamas finas o gruesas (especialmente en hocico, orejas y zonas de fricción), que le dan al perro un aspecto grisáceo característico.
- Úlceras cutáneas: especialmente en puntos de presión (codos, corvejones, hocico, orejas), bordes bien delimitados, fondo fibrinoso.
- Onicogrifosis: engrosamiento y curvatura anormal de las uñas, que pueden crecer en espiral. Es un signo altamente sugestivo de leishmaniasis.
- Despigmentación periocular: pérdida de la pigmentación alrededor de los ojos ("gafas blanquecinas").
- Nódulos cutáneos: masas firmes y no pruriginosas en cualquier localización.
- Pánfigo foliáceo leishmanioide: lesiones costrosas en el puente nasal y pabellones auriculares que pueden confundirse con dermatitis autoinmune.
Importante: a diferencia de muchas dermatitis, las lesiones por leishmaniasis son generalmente no pruriginosas (el perro no se rasca), lo que ayuda al diagnóstico diferencial.
Síntomas sistémicos
- Adelgazamiento progresivo: pérdida de masa muscular (caquexia) con apetito conservado o incluso aumentado. El perro "come bien pero pierde peso" es una descripción clásica.
- Epistaxis (sangrado nasal): unilateral o bilateral, por vasculitis o trombocitopenia.
- Linfadenopatía generalizada: los ganglios linfáticos (submandibulares, poplíteos, inguinales) están aumentados de tamaño, firmes y sin dolor.
- Esplenomegalia: el bazo está aumentado de tamaño, detectable por palpación abdominal.
- Anemia: normocítica normocrómica no regenerativa (anemia de enfermedad crónica), a veces con hemólisis inmunomediada concurrente.
- Letargia y reducción de la tolerancia al ejercicio: el perro está más quieto, duerme más, no quiere jugar.
- Uveítis: inflamación del tracto uveal del ojo, que puede provocar enrojecimiento ocular, fotofobia y, en casos graves, glaucoma y ceguera.
- Poliuria/polidipsia: señal de alerta de afectación renal.
- Claudicación: en casos con artritis leishmanioide (poliartritis inmunomediada).
Manifestaciones renales (las más graves)
La enfermedad renal es la principal causa de muerte en perros con leishmaniasis. El mecanismo es fundamentalmente inmunomediado: el depósito de complejos inmunes (antígeno-anticuerpo) en el glomérulo produce glomerulonefritis membranoproliferativa.
- Proteinuria: el primer signo renal detectable. Se cuantifica con el cociente proteína/creatinina urinaria (UPC). UPC >0,5 es anormal en perros; >2 indica lesión grave.
- Azotemia: elevación de creatinina y BUN cuando el filtrado glomerular cae por debajo del 25%.
- Síndrome nefrótico: proteinuria masiva + hipoalbuminemia + edemas periféricos y/o ascitis + hipercolesterolemia.
- Insuficiencia renal crónica estadio III-IV (IRIS): en la fase terminal, el perro desarrolla signos urémicos (vómitos, letargia, anorexia, aliento urémico, úlceras orales).
Diagnóstico de la leishmaniasis canina
El diagnóstico de CanL requiere una combinación de historia clínica, signos clínicos, pruebas serológicas y técnicas parasitológicas.
Analítica sanguínea y urinaria
El hemograma y la bioquímica no son específicos pero orientan:
- Hemograma: anemia normocítica normocrómica, trombocitopenia, leucocitosis o leucopenia según la fase.
- Bioquímica: hiperproteinemia total con inversión del cociente albúmina/globulina (↓albúmina, ↑globulinas policlonales → patrón en "peine" en electroforesis de proteínas). Elevación de creatinina, BUN y fósforo en afectación renal.
- Análisis de orina: proteinuria, isostenuria (orina de densidad fija 1.010-1.012 en enfermedad renal crónica avanzada).
- UPC (cociente proteína/creatinina urinaria): fundamental para monitorizar la proteinuria antes y durante el tratamiento.
Serología
La detección de anticuerpos anti-Leishmania es el método diagnóstico más usado en la práctica clínica:
- ELISA cuantitativo (ensayo inmunoenzimático): método de referencia. Proporciona un resultado cuantitativo (título de anticuerpos) que correlaciona con la carga parasitaria y permite monitorizar la respuesta al tratamiento. Un título ≥1:160 se considera positivo en zonas endémicas.
- IFAT (Inmunofluorescencia indirecta): técnica de referencia para estudios epidemiológicos; título ≥1:80 es diagnóstico.
- Test de aglutinación en látex / inmunocromatografía (test rápido): resultados en 10-15 minutos, útiles en consulta pero con menor sensibilidad que ELISA (pueden dar falsos negativos en estadios iniciales).
Limitación de la serología: en animales con inmunidad celular efectiva (estadio expuesto/resistente), los anticuerpos pueden ser indetectables o estar en valores límite a pesar de la infección activa → en estos casos, la PCR es imprescindible.
PCR (Reacción en Cadena de la Polimerasa)
La PCR cuantitativa o cuantitativa en tiempo real (qPCR) detecta el ADN del parásito directamente en la muestra:
- Muestra de elección: médula ósea (alta sensibilidad: 85-95%) o aspirado de ganglio linfático (78-90%). En práctica clínica también se usa sangre periférica (menor sensibilidad: 60-80%) y biopsias de piel.
- PCR cuantitativa: permite conocer la carga parasitaria y monitorizar la respuesta al tratamiento. Útil para detectar la enfermedad antes de que aparezcan anticuerpos.
- Combinación serología + PCR: la combinación de ambas maximiza la sensibilidad diagnóstica y se recomienda en casos dudosos.
Parasitología directa
- Citología de ganglio linfático o médula ósea: visualización directa de los amastigotes dentro de los macrófagos. Rápida y barata, pero requiere que la carga sea alta (sensibilidad 50-70%).
- Histología con inmunoquímica: biopsia de piel o ganglio teñida con anti-Leishmania. Gold standard parasitológico pero laborioso.
Clasificación del estadio antes de tratar
Antes de iniciar el tratamiento, es imprescindible estadificar al perro según la clasificación LeishVet:
- Función renal: creatinina, BUN, UPC, densidad urinaria, presión arterial sistólica.
- Carga parasitaria (carga serológica + PCR cuantitativa).
- Hemograma y bioquímica completa.
- Evaluación ocular: si hay uveítis, el protocolo de tratamiento puede requerir modificaciones.
Tratamiento de la leishmaniasis canina
El tratamiento de la CanL no cura la infección (el parásito persiste en el organismo) pero controla la carga parasitaria, resuelve los signos clínicos y ralentiza la progresión de la enfermedad, especialmente la nefropatía.
Protocolo estándar de primera línea: antimoniato de meglumina + alopurinol
La combinación de antimoniato de meglumina (Glucantime®) más alopurinol sigue siendo el tratamiento de referencia en Europa con mejor evidencia de eficacia.
Antimoniato de meglumina (Glucantime®):
- Dosis: 75-100 mg/kg/día SC (vía subcutánea), dividida en 2 administraciones.
- Duración: 28-30 días como curso inicial; pueden requerirse cursos adicionales en recaídas.
- Mecanismo: el antimonio pentavalente (Sb⁵⁺) interfiere con el metabolismo energético del parásito, inhibiendo la glucólisis y la β-oxidación de ácidos grasos.
- Administración: la inyección subcutánea puede ser dolorosa; rotar los puntos de inyección. Puede administrarse en consulta o entrenando al propietario.
- Monitorización durante el tratamiento: hemograma, bioquímica y análisis de orina al inicio y en semana 2 y 4; ECG antes de iniciar en animales con riesgo cardíaco (el antimoniato puede prolongar el QT).
- Contraindicaciones: insuficiencia renal grave (IRIS estadio III-IV), insuficiencia hepática grave, gestación.
Alopurinol:
- Dosis: 10-20 mg/kg/día PO dividida en 2 tomas.
- Duración: mantenimiento indefinido o al menos 1-2 años; la interrupción se asocia con alta tasa de recaída.
- Mecanismo: el alopurinol interfiere con la síntesis de purinas del parásito, actuando como leishmaniostático. En monoterapia tiene eficacia limitada, pero combinado con antimoniato es sinérgico.
- Efectos secundarios a largo plazo: el alopurinol puede ser metabolizado a xantina, favoreciendo la formación de urolitiasis de xantina. Recomendable dieta baja en purinas y análisis de orina periódico para detectar cristales.
Alternativa de primera línea: miltefosina + alopurinol
La miltefosina (Milteforan® 2 mg/kg/día PO durante 28 días) es la alternativa oral al antimoniato cuando:
- El propietario no puede administrar inyecciones subcutáneas.
- El perro no tolera el antimoniato.
- Se prefiere tratamiento exclusivamente oral por comodidad.
La miltefosina tiene eficacia similar al antimoniato en ensayos clínicos (Wouters et al., 2019, JSAP). Sus principales limitaciones son la intolerancia digestiva (vómitos, diarrea en el 20-30% de los perros, habitualmente leve y transitoria) y el coste más elevado.
IMPORTANTE: la miltefosina es el único tratamiento oral aprobado en humanos para la leishmaniasis visceral. Para evitar resistencias, su uso en perros debe ser cuidadoso y supervisado veterinariamente. No es primera opción si el perro puede recibir antimoniato.
Tratamiento de la nefropatía leishmanioide
La proteinuria es el parámetro más relevante para el seguimiento renal. Las recomendaciones de IRIS/LeishVet para la nefropatía:
- UPC entre 0,5-2: dieta renal moderada, monitorización mensual, IECA (enalapril 0,5 mg/kg/12h o benazepril 0,5 mg/kg/24h) para reducir la proteinuria. Considerar ácidos grasos omega-3.
- UPC >2 (síndrome nefrótico): dieta renal estricta, IECA obligatorio, posiblemente clopidogrel (antiagregrante) para prevenir tromboembolismo. Valorar si el estado general permite el tratamiento antiparasitario.
- Estadio IRIS III-IV (creatinina >5 mg/dL): el antimoniato está contraindicado por nefrotoxicidad. Valorar alopurinol en monoterapia + tratamiento de soporte renal. Pronóstico muy reservado.
Tratamiento de la uveítis leishmanioide
La uveítis requiere tratamiento tópico específico (corticosteroides tópicos, atropina) además del tratamiento antiparasitario sistémico. El manejo debe coordinarse con un oftalmólogo veterinario, ya que el riesgo de hipertensión ocular y glaucoma es elevado.
Seguimiento y monitorización post-tratamiento
El protocolo LeishVet recomienda el siguiente seguimiento:
| Momento | Pruebas |
|---|---|
| 1 mes | Hemograma, bioquímica, UPC, serología cuantitativa |
| 3 meses | Hemograma, bioquímica, UPC |
| 6 meses | Hemograma, bioquímica, UPC, serología cuantitativa, PCR |
| 12 meses | Completo (igual que 6 meses) + presión arterial |
| Anualmente | Seguimiento completo indefinido |
La respuesta al tratamiento se evalúa por:
- Mejoría clínica (ganancia de peso, recuperación de la condición corporal, resolución de lesiones cutáneas).
- Descenso del título de anticuerpos (serología cuantitativa): reducción ≥2 diluciones a los 6 meses es una buena respuesta.
- Reducción de la carga parasitaria en PCR cuantitativa.
- Normalización o mejoría del UPC y la función renal.
Prevención de la leishmaniasis canina
La prevención es especialmente importante en zonas endémicas y para perros que viajan a ellas.
Repelentes e insecticidas antiparasitarios
La barrera química entre el perro y el flebotomo es la herramienta preventiva más importante:
- Collarines con deltametrina (Scalibor®): el más estudiado para la prevención de CanL. Proporciona protección durante 5-6 meses. Eficacia demostrada en ensayos randomizados: reducción del 86% del riesgo de seroconversión (Killick-Kendrick et al., 1997).
- Pipetas o spot-on con permetrina: protección de 3-4 semanas contra flebotomos y garrapatas. Muy eficaces, pero TÓXICAS PARA LOS GATOS (la permetrina nunca debe usarse en gatos ni en hogares con gatos).
- Combinaciones con imidacloprid (Advantix®, Duowin®): amplio espectro frente a pulgas, garrapatas y flebotomos.
Frecuencia durante la temporada de riesgo: aplicar cada 3-4 semanas los productos spot-on y usar collarín durante toda la temporada (mayo-noviembre en España).
Vacunación anti-Leishmania
Desde 2011 existe en Europa la vacuna Letifend® (MSD Animal Health), específica para la prevención de la leishmaniasis canina en perros seronegativos (sin infección previa).
Mecanismo: vacuna de proteína recombinante (proteína Q de L. infantum) que estimula la inmunidad celular (respuesta Th1), sin adyuvante mineral. No previene la infección pero reduce significativamente el desarrollo de enfermedad activa.
Protocolo de vacunación:
- Test serológico negativo antes de vacunar (la vacuna no está indicada en perros ya infectados).
- Primovacunación: 3 dosis con intervalo de 3 semanas.
- Revacunación anual.
- Iniciar la vacunación antes de la temporada de riesgo (idealmente en marzo-abril).
Eficacia: el ensayo pivotal demostró una eficacia del 72% en la prevención de la enfermedad activa. La vacuna no es 100% eficaz y debe combinarse con medidas antiparasitarias (collarín o pipeta).
En España: Letifend® es la única vacuna de Leishmania registrada. Requiere prescripción veterinaria.
Medidas de barrera ambiental
- Mantener al perro dentro de casa entre el atardecer y el amanecer durante la temporada de riesgo (o al menos limitar su exposición nocturna en jardines y zonas con vegetación).
- Mosquiteras en ventanas y puertas (especialmente en casas de campo y zonas rurales).
- Eliminar los posibles refugios del flebotomo: montar de piedras, grietas en paredes, zonas con hojas secas acumuladas.
Leishmaniasis en zonas no endémicas y perros viajeros
El cambio climático está expandiendo el rango geográfico del flebotomo hacia zonas de mayor altitud y latitud. En España, la enfermedad se ha detectado ya en provincias donde históricamente no era endémica (Castilla-León, norte de Aragón).
Para perros que viajan a zonas endémicas (sur de España, Italia, Grecia, Portugal, sur de Francia, norte de África):
- Aplicar repelentes específicos para flebotomos al menos 2 semanas antes del viaje.
- Consultar con el veterinario sobre la vacunación si el perro es seronegativo.
- Realizar una revisión y serología 6-12 semanas después del regreso.
Leishmaniasis canina y salud pública
Leishmania infantum puede infectar a personas: la leishmaniasis visceral humana (kala-azar) es una zoonosis que en Europa afecta principalmente a personas inmunosuprimidas (VIH+, trasplantados, en tratamiento inmunosupresor).
¿Pueden contagiarte tu perro?: No directamente. La transmisión persona-perro o persona-persona no se produce por contacto directo. La vía de transmisión es exclusivamente a través de la picadura del flebotomo. Sin embargo, el perro actúa como reservorio que amplifica la población de flebotomos infectados en el entorno. Por eso, el control de la leishmaniasis canina tiene un importante impacto en la salud pública.
En personas inmunocompetentes, la infección por L. infantum suele ser asintomática. Las personas inmunosuprimidas que viven en zonas endémicas deben extremar las precauciones contra los flebotomos.
Cuándo acudir al veterinario con urgencia
Consulta al veterinario de inmediato si tu perro presenta:
- Epistaxis (sangrado nasal) que no cede en 10-15 minutos.
- Edemas marcados en extremidades o abdomen distendido (ascitis).
- Vómitos repetidos, letargia profunda y anorexia (posible uremia).
- Uveítis aguda (ojo rojo, lagrimeo, fotofobia).
- Pérdida de peso muy rápida con úlceras cutáneas o lesiones descamativas generalizadas.
Preguntas frecuentes sobre la leishmaniasis en perros
¿Se puede curar la leishmaniasis en perros?
No existe una cura definitiva. El tratamiento elimina la mayoría de los parásitos y resuelve los síntomas, pero persiste una pequeña carga parasitaria residual. Por eso, los perros tratados pueden recaer, especialmente si se interrumpe el alopurinol. Con un tratamiento y seguimiento adecuados, muchos perros con leishmaniasis llevan una vida de calidad durante años.
¿Cuánto cuesta tratar la leishmaniasis en un perro?
El coste del tratamiento con antimoniato + alopurinol durante el primer año suele oscilar entre 300 y 600 euros (incluyendo analíticas de seguimiento), dependiendo del tamaño del perro y la frecuencia de las visitas. El alopurinol de mantenimiento (indefinido) es el fármaco más económico. La nefropatía avanzada puede elevar significativamente los costes de manejo.
¿Con leishmaniasis puede convivir con otros perros?
Sí, la leishmaniasis no se transmite por contacto directo entre perros (solo por el flebotomo). El perro enfermo puede convivir normalmente con otros perros, aunque es recomendable que todos los convivientes sean evaluados serológicamente.
¿Qué pasa si mi perro seropositivo pero asintomático?
Un perro seropositivo asintomático (estadio I con serología baja-moderada) puede no requerir tratamiento antiparasitario inmediato, pero sí vigilancia estrecha (revisiones cada 3-6 meses) y, si se decide tratar, el protocolo es el mismo. La decisión de tratar o no en estadio I depende del título serológico, la PCR, el estado general y las preferencias del veterinario y el propietario.
Este artículo tiene carácter informativo y no sustituye la consulta con tu veterinario. Si sospechas que tu perro podría tener leishmaniasis o vives en una zona endémica, consulta a tu veterinario para una evaluación completa.



