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Neurología VeterinariaMayo 202613 min

Epilepsia en perros: convulsiones, diagnóstico y tratamiento con fenobarbital (2026)

La epilepsia canina es el trastorno neurológico más frecuente en perros. Guía clínica completa sobre tipos de epilepsia (idiopática vs. estructural), cómo es una crisis convulsiva, diagnóstico diferencial, cuándo empezar tratamiento y el protocolo de fenobarbital, bromuro potásico e imepitoína.

Contenido editorial·Revisado en Mayo 2026·Blog veterinario
Epilepsia en perros: convulsiones, diagnóstico y tratamiento con fenobarbital (2026)

Por el equipo editorial

Equipo editorial — Dame un veterinario

Redacción y revisión veterinaria · ICOVCAN colegiado

Revisado editorialmenteFuentes oficialesActualizado Mayo 2026

La epilepsia canina es el trastorno neurológico crónico más frecuente en perros, con una prevalencia estimada de 0,5-5,7% en la población canina general. Para la mayoría de los propietarios, presenciar la primera crisis convulsiva del perro es una de las experiencias más aterradoras de su relación con el animal: ver a su perro perder el conocimiento, sacudirse incontrolablemente, babear o perder el control de esfínteres genera una alarma comprensible.

Aunque las crisis epilépticas son muy alarmantes visualmente, la epilepsia es en muchos casos una enfermedad manejable con medicación antiepiléptica. Esta guía ofrece información clínica rigurosa sobre los tipos de epilepsia canina, cómo reconocer una crisis, qué hacer durante ella, cómo se diagnostica y qué opciones de tratamiento existen.

¿Qué es la epilepsia y qué ocurre en el cerebro durante una crisis?

La epilepsia es una enfermedad neurológica caracterizada por la predisposición a tener crisis epilépticas recurrentes. Una crisis epiléptica es el resultado de una descarga eléctrica anormal, excesiva y sincronizada de neuronas cerebrales.

El cerebro normal mantiene un equilibrio entre la excitación neuronal (neurotransmisores como el glutamato) y la inhibición (GABA, principal neurotransmisor inhibidor). En la epilepsia, este equilibrio se rompe: grupos de neuronas se descargan de forma sincronizada y anormal, produciendo los síntomas observables de la crisis.

La naturaleza de los síntomas depende del área cerebral donde se origina la descarga:

  • Si se origina en el córtex motor: se producen sacudidas musculares (crisis motoras)
  • Si se generaliza a ambos hemisferios: crisis tónico-clónica generalizada (la más dramática y reconocible)
  • Si afecta al sistema límbico: alteraciones del comportamiento, del estado de consciencia

Clasificación de la epilepsia canina

Por la causa subyacente

Epilepsia idiopática (también llamada epilepsia genuina o primaria):

  • No se identifica ninguna causa estructural o metabólica
  • Se asume una predisposición genética al umbral convulsivo bajo
  • Es el tipo más frecuente en perros: representa el 60-70% de los casos
  • Típicamente aparece entre los 6 meses y los 6 años de edad
  • Fuerte componente hereditario: ciertas razas están claramente predispuestas

Epilepsia estructural (antes llamada sintomática):

  • Se produce por una lesión cerebral identificable: tumor intracraneal, encefalitis, accidente cerebrovascular, hidrocefalia, traumatismo craneoencefálico, malformación
  • Puede aparecer a cualquier edad; si ocurre por primera vez en un perro mayor de 6 años, debe sospecharse una causa estructural

Epilepsia de causa desconocida:

  • No se identifica causa estructural evidente a pesar de la evaluación completa
  • Se sospecha causa genética u otra no detectada con la tecnología disponible

Crisis reactivas (no epilepsia verdadera):

  • Crisis provocadas por alteraciones sistémicas que afectan secundariamente al cerebro: hipoglucemia, uremia (insuficiencia renal), hepatopatía grave (encefalopatía hepática), hipocalcemia, hipoxia, intoxicaciones
  • El tratamiento correcto es eliminar la causa subyacente, no añadir antiepilépticos de por vida

Razas predispuestas a epilepsia idiopática

La predisposición genética está bien documentada en:

  • Beagle
  • Border Collie
  • Labrador Retriever
  • Golden Retriever
  • Pastor Alemán
  • Vizsla húngaro
  • Boyero de Berna
  • Bélgica malinois
  • Dachshund
  • Boxer

¿Cómo es una crisis epiléptica en perros?

Fases de la crisis

Las crisis epilépticas generalizadas tienen típicamente tres fases:

1. Fase prodrómica o preaural (horas o días antes): Algunos perros presentan cambios de comportamiento previos a la crisis: ansiedad, inquietud, búsqueda del propietario, vocalización, esconderse. Muchos propietarios aprenden a reconocer estas señales como aviso de una crisis inminente.

2. La crisis en sí (generalmente 1-3 minutos):

  • Fase tónica: rigidez muscular generalizada, el perro cae al suelo con las patas extendidas y pierde el conocimiento
  • Fase clónica: sacudidas rítmicas de las extremidades (movimiento de "pedaleo"), movimientos masticatorios, salivación, a veces pérdida de orina y/o heces
  • Durante la crisis, el perro está inconsciente y no responde a los estímulos del entorno

3. Fase posictal (de minutos a horas después): Tras la crisis, el perro atraviesa un período de recuperación que puede incluir: desorientación y confusión, ataxia (inestabilidad al caminar), hambre o sed excesiva, somnolencia profunda, comportamiento extraño. La duración varía entre minutos y horas. Algunos perros desarrollan ceguera transitoria posictal.

Tipos de crisis por su expresión clínica

Crisis generalizadas tónico-clónicas: la forma más dramática y frecuente. Pérdida de consciencia + rigidez + sacudidas.

Crisis focales (parciales): la descarga se origina en un área localizada del córtex. Los síntomas dependen del área afectada: movimientos anormales de una extremidad o de la cara, alteraciones del comportamiento (alucinaciones aparentes, miedo repentino), sacudidas de un lado del cuerpo. Las crisis focales pueden generalizarse secundariamente.

Crisis de ausencia: muy raras en perros; pérdida breve del conocimiento sin caída.

Crisis mioclónicas: sacudidas musculares bruscas sin pérdida del conocimiento, más frecuentes en ciertas razas como el Beagle.

¿Qué hacer cuando tu perro tiene una crisis?

Las crisis suelen resolverse solas en 1-3 minutos. Sin embargo, para el propietario que las presencia por primera vez, el tiempo se hace interminable.

Qué hacer:

  1. Mantén la calma en la medida de lo posible
  2. Cronometra la crisis: los segundos y minutos de duración son información crucial para el veterinario
  3. Aleja al perro de objetos peligrosos (escaleras, muebles con ángulos) pero NO lo muevas más de lo necesario
  4. NO introduzcas nada en la boca del perro: los perros no se "tragan la lengua" durante las crisis; el riesgo de mordedura para el propietario es real
  5. Mantén la sala en penumbra y silencio en la medida de lo posible (los estímulos pueden prolongar la crisis)
  6. Graba con el móvil si puedes: el vídeo de la crisis es extremadamente valioso para el diagnóstico
  7. Permanece con el perro durante la fase posictal; su desorientación puede hacerle vulnerable

Cuándo es una emergencia (ACUDIR A URGENCIAS):

  • La crisis dura más de 5 minutos (status epilepticus: emergencia vital)
  • El perro tiene más de 2-3 crisis en 24 horas (cluster seizures)
  • El perro no recupera el nivel de consciencia normal entre crisis
  • El perro tiene dificultades respiratorias durante o después de la crisis
  • Es la primera crisis y el perro es mayor de 6 años (mayor probabilidad de causa estructural grave)

Diagnóstico de la epilepsia canina

El diagnóstico de epilepsia es fundamentalmente clínico: se basa en la historia (anamnesis detallada, idealmente con vídeo de la crisis), el examen físico y neurológico, y pruebas complementarias para identificar o excluir causas subyacentes.

Evaluación diagnóstica inicial

Historia clínica completa:

  • Descripción detallada de la crisis: inicio, duración, tipo de movimientos, pérdida de consciencia, comportamiento posictal
  • Frecuencia y patrón temporal de las crisis
  • Edad de inicio
  • Medicación previa
  • Antecedentes familiares en perros de la misma línea

Examen físico general: buscar signos sistémicos que orienten a causas metabólicas

Examen neurológico completo: evaluar el sistema nervioso entre crisis; alteraciones neurológicas interictales sugieren causa estructural

Analítica completa (hemograma + bioquímica):

  • Glucemia (hipoglucemia)
  • Función hepática (encefalopatía hepática: bilirrubina, ALT, ácidos biliares)
  • Función renal (encefalopatía urémica)
  • Calcio (hipocalcemia, especialmente en lactación)
  • Sodio (hipo/hipernatremia)

Urianálisis: función renal, infecciones

Presión arterial: la hipertensión puede causar crisis

Pruebas de imagen

En perros jóvenes con presentación clásica de epilepsia idiopática, las pruebas de imagen pueden diferirse inicialmente. Están indicadas cuando:

  • Primera crisis en perro >6 años o <6 meses
  • Signos neurológicos interictales presentes
  • Crisis focales o resistencia al tratamiento
  • Alta sospecha de causa estructural

Resonancia magnética (RM): la prueba de imagen de elección para el encéfalo. Permite identificar tumores, malformaciones, infartos, encefalitis.

TC (tomografía computarizada): accesible pero menos sensible que la RM para lesiones de partes blandas cerebrales.

Punción lumbar y análisis del LCR: indicada si se sospecha encefalitis o meningitis (tras descartar hipertensión intracraneal grave con imagen).

Electroencefalograma (EEG)

El EEG tiene uso limitado en medicina veterinaria por las dificultades técnicas (requiere sedación o anestesia, la interpretación es compleja). No es parte rutinaria del diagnóstico en la práctica clínica veterinaria convencional.

Tratamiento antiepiléptico

¿Cuándo iniciar el tratamiento?

No todas las crisis requieren tratamiento crónico. Las indicaciones actuales para iniciar antiepilépticos son:

  • Dos o más crisis en un período de 6 meses
  • Status epilepticus o cluster seizures (independientemente de la frecuencia posterior)
  • Crisis de larga duración (>5 minutos)
  • Sospecha de lesión cerebral progresiva subyacente
  • Recuperación posictal prolongada (>24 horas)
  • El propietario muestra alta ansiedad ante las crisis (calidad de vida del propietario como factor)

Una primera crisis aislada, breve y con recuperación rápida, en un perro joven y por lo demás sano, puede justificar una espera vigilante antes de iniciar medicación de por vida.

Fenobarbital: fármaco de primera línea

El fenobarbital (fenobarbitona) es el antiepiléptico más utilizado en perros y el fármaco de primera elección en la mayoría de los centros veterinarios de referencia.

Mecanismo de acción: potencia la acción inhibidora del GABA en el sistema nervioso central, reduciendo la excitabilidad neuronal y elevando el umbral convulsivo.

Eficacia: controla las crisis en el 60-80% de los perros epilépticos idiopáticos cuando se mantienen niveles séricos adecuados.

Dosificación inicial: 2-3 mg/kg/12h por vía oral. El ajuste se realiza en función de los niveles séricos.

Monitorización de niveles séricos:

  • Primera determinación: 2 semanas después del inicio (para ajuste de dosis)
  • Estado estable: los niveles se determinan 2-3 semanas después de cada cambio de dosis
  • Seguimiento: cada 6 meses en perros estables
  • Niveles terapéuticos objetivo: 20-45 μg/mL (algunos autores recomiendan 25-35 μg/mL para minimizar efectos secundarios)

Efectos secundarios:

  • Polifagia, polidipsia, poliuria: muy frecuentes, especialmente al inicio; suelen mejorar con el tiempo
  • Sedación y ataxia: especialmente al inicio del tratamiento; la mayoría de perros desarrolla tolerancia en 1-2 semanas
  • Hepatotoxicidad: el fenobarbital es metabolizado hepáticamente y puede causar elevación de enzimas hepáticas (frecuente) o, más raramente, hepatopatía grave (1-2% de los perros). Monitorización hepática (bioquímica + ácidos biliares) cada 6 meses obligatoria.
  • Ganancia de peso
  • Inducción enzimática: el fenobarbital induce enzimas hepáticas que aceleran el metabolismo de otros fármacos (incluido él mismo con el tiempo); los niveles séricos pueden bajar con el tiempo aunque la dosis no cambie.

Bromuro potásico: segunda línea o combinación

El bromuro potásico (KBr) se usa frecuentemente como segundo antiepiléptico cuando el fenobarbital solo no controla adecuadamente las crisis, o en combinación desde el inicio en perros con crisis frecuentes.

Ventaja principal: no se metaboliza por vía hepática (se elimina por el riñón), por lo que es la alternativa de elección cuando hay hepatopatía o cuando el fenobarbital produce hepatotoxicidad.

Dosificación: 20-40 mg/kg/día en una o dos dosis (la dosis de carga puede administrarse en los primeros días para alcanzar rápidamente niveles terapéuticos).

Niveles séricos terapéuticos: 1000-2000 μg/mL (como monoterapia); 800-1500 μg/mL (en combinación con fenobarbital).

Atención en gatos: el bromuro potásico está contraindicado en gatos por producir enfermedad pulmonar intersticial grave.

Efectos secundarios:

  • Sedación y ataxia (especialmente al inicio o con niveles altos)
  • Polifagia y polidipsia
  • Pancreatitis (posible asociación)
  • Debilidad de los miembros posteriores con niveles muy altos (bromismo)

Inicio de acción lento: la vida media del KBr en perros es de 24-46 días; se necesitan varios meses para alcanzar el estado estable con una dosis fija.

Imepitoína: alternativa para epilepsia idiopática leve-moderada

La imepitoína (Pexion®) es un fármaco antiepiléptico de reciente introducción en medicina veterinaria, aprobado específicamente para el tratamiento de la epilepsia idiopática canina.

Mecanismo: agonista parcial de los receptores GABA-A con baja afinidad para las benzodiacepinas.

Perfil de seguridad: menor hepatotoxicidad que el fenobarbital, menos sedación en muchos perros.

Limitación: menor eficacia que el fenobarbital en perros con crisis frecuentes o graves. Mejor opción para epilepsia leve-moderada.

Dosificación: 10-30 mg/kg/12h vía oral.

Otros antiepilépticos

Levetiracetam (Keppra®): muy utilizado en neurología veterinaria de referencia, especialmente en combinación con fenobarbital. Escasa hepatotoxicidad. Puede usarse como "rescue therapy" IV en status epilepticus hospitalario.

Zonisamida: disponible en algunos países, se usa principalmente como tercer antiepiléptico cuando los anteriores no controlan las crisis.

Gabapentina: tiene cierta actividad antiepiléptica pero se usa más como analgésico; no es primera línea en epilepsia canina.

Manejo del status epilepticus y cluster seizures en urgencias

Status epilepticus (crisis >5 minutos) y cluster seizures (≥2 crisis en 24 horas) requieren tratamiento urgente:

  1. Vía venosa + oxígeno
  2. Diazepam IV (0,5-1 mg/kg): primera línea; si no hay acceso IV, puede usarse por vía rectal o intranasal
  3. Si no responde en 5 minutos: fenobarbital IV (2-4 mg/kg IV lento)
  4. Status refractario: propofol en infusión continua, mantenimiento con ventilación mecánica si necesario

Los propietarios de perros con cluster seizures frecuentes pueden recibir formación para administrar diazepam rectal en casa en el momento de la segunda crisis.

Seguimiento del perro epiléptico

El perro epiléptico requiere seguimiento regular:

  • Primeros meses tras el inicio: visitas cada 2-4 semanas para ajuste de dosis
  • Perros estables: revisión cada 6 meses
  • Cada revisión: examen neurológico, peso, niveles séricos del antiepiléptico, analítica hepática y renal
  • Diario de crisis: fundamental que el propietario registre cada crisis (fecha, hora, duración, tipo, recuperación). Esta información orienta los ajustes de medicación.

Consideraciones importantes:

  • Nunca suspender el antiepiléptico bruscamente: puede precipitar status epilepticus
  • Constancia en los horarios: la irregularidad en la administración genera fluctuaciones en los niveles séricos que pueden desencadenar crisis
  • El fenobarbital debe guardarse con seguridad fuera del alcance de niños (es un barbitúrico controlado)

Pronóstico de la epilepsia canina

El pronóstico varía según el tipo y la respuesta al tratamiento:

  • Epilepsia idiopática bien controlada: excelente calidad de vida, esperanza de vida normal en la mayoría de los casos
  • Epilepsia estructural: depende de la causa subyacente (muy variable)
  • Epilepsia resistente al tratamiento (3-30% de los casos): a pesar de niveles séricos terapéuticos de dos o más antiepilépticos, las crisis persisten. Requiere referencia a neurología veterinaria especializada.

Aproximadamente 25-30% de los perros epilépticos no alcanza un control satisfactorio con los tratamientos disponibles. Para estos casos, los centros de referencia pueden ofrecer opciones adicionales como estimulación del nervio vago o dieta cetogénica veterinaria (en investigación).

Conclusión

La epilepsia canina es una enfermedad tratable en la mayoría de los casos. El diagnóstico correcto, la elección adecuada del antiepiléptico, la monitorización de niveles séricos y la vigilancia de efectos secundarios son los pilares del manejo. Si tu perro ha tenido una o más crisis convulsivas, consulta con tu veterinario lo antes posible para iniciar el proceso diagnóstico y decidir, con información completa, si el tratamiento antiepiléptico crónico está indicado.

Este artículo tiene finalidad informativa. El diagnóstico y tratamiento de la epilepsia canina debe realizarse siempre bajo supervisión veterinaria. Ante una crisis epiléptica de más de 5 minutos de duración, acude urgentemente a una clínica veterinaria.

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