Las cataratas son una de las enfermedades oculares más frecuentes en perros y la principal causa de ceguera tratable. Al contrario que en el envejecimiento humano, en perros las cataratas pueden aparecer a cualquier edad y tienen causas muy diversas. La cirugía, cuando se indica correctamente, devuelve la visión al 85-95% de los casos.
¿Qué son las cataratas?
Una catarata es la opacificación total o parcial del cristalino, la lente natural del ojo situada detrás del iris. Cuando el cristalino pierde su transparencia, la luz no llega correctamente a la retina y la visión se deteriora, pudiendo llegar a la ceguera completa.
No confundir con la esclerosis nuclear: el envejecimiento normal del cristalino produce un aspecto grisáceo-azulado en el cristalino de perros mayores de 7-8 años, pero suele afectar mínimamente a la visión.
Tipos de cataratas según su causa
Hereditarias
Son la causa más frecuente de cataratas en perros jóvenes (1-5 años). Razas predispuestas:
- American Cocker Spaniel (afectados hasta el 80% de la raza)
- Boston Terrier
- Labrador Retriever
- Golden Retriever
- Bichón Maltes
- Yorkshire Terrier
- Husky Siberiano
- Miniature Poodle
Diabéticas
La segunda causa más frecuente. La hiperglucemia crónica altera el metabolismo del cristalino (vía sorbitol). El 80% de los perros diabéticos desarrolla cataratas en los primeros 6 meses de diagnóstico. De evolución muy rápida: pueden progresar de incipiente a madura en semanas.
Seniles
Aparecen en perros mayores de 8-9 años como proceso degenerativo. Suelen ser bilaterales y de progresión lenta.
Secundarias
- Uveítis crónica: La inflamación intraocular es una causa frecuente y puede acelerar la progresión
- Traumáticas: Tras lesiones oculares
- Metabólicas: Hipocalcemia, hipoglucemia
- Radiación o tóxicos
Clasificación por estadio (importantísima para decidir cirugía)
- Incipiente (inicial): <15% del cristalino afectado. No suele afectar la visión.
- Inmadura: 15-99%. La visión está reducida pero el perro ve (evita obstáculos).
- Madura: 100% del cristalino opaco. Ceguera funcional.
- Hipermadura: El cristalino empieza a reabsorberse, liberando proteínas que causan uveítis severa. El mejor momento quirúrgico ya ha pasado.
El momento ideal para operar es estadio inmaduro o maduro temprano, antes de que se desarrolle hipermadura y uveítis secundaria que comprometan el pronóstico.
Síntomas: ¿cómo saber si mi perro tiene cataratas?
Señales visuales:
- Pupila blanca o grisácea (visible a la luz directa)
- Choca con obstáculos, especialmente en penumbra
- Duda al bajar escaleras o bordes
- No localiza la pelota o juguetes lanzados
- Se asusta al ser tocado por sorpresa
Señales de inflamación asociada (uveítis):
- Ojo enrojecido
- Lagrimeo aumentado
- Perro que frota el ojo
- Fotofobia (evita la luz)
Si observas signos de uveítis, acude al veterinario con urgencia: puede comprometer el pronóstico quirúrgico.
Diagnóstico oftalmológico
El diagnóstico requiere examen con lámpara de hendidura (biomicroscopía) y oftalmoscopio indirecto por un veterinario o especialista en oftalmología veterinaria.
Antes de la cirugía, es imprescindible:
- Electroretinografía (ERG): Verifica que la retina funciona correctamente. Si la retina está dañada (atrofia progresiva de retina), la cirugía no restaurará la visión.
- Ecografía ocular: Descarta desprendimiento de retina o masas intraoculares.
- Tonometría: Mide la presión intraocular (descartar glaucoma).
- Análisis preoperatorio: Hemograma, bioquímica, función cardíaca en perros mayores.
Tratamiento: la cirugía es la única solución
No existe tratamiento médico eficaz para disolver o prevenir las cataratas establecidas. Los colirios "anticataratas" que se comercializan no tienen evidencia científica de eficacia.
Facoemulsificación: el estándar de oro
La cirugía de cataratas en perros utiliza la misma técnica que en medicina humana: facoemulsificación. Consiste en:
- Una pequeña incisión en la córnea
- Apertura de la cápsula anterior del cristalino (capsulorrexis)
- Fragmentación y aspiración del cristalino mediante ultrasonidos (facoemulsificador)
- Implantación de una lente intraocular (LIO) artificial en el saco capsular
Duración: 30-90 minutos por ojo. Siempre bajo anestesia general.
Tasa de éxito visual: 85-95% cuando se opera en estadio adecuado, con retina funcional y sin uveítis severa previa.
Coste de la cirugía
En España, la facoemulsificación bilateral oscila entre 2.500-5.000 € en centros de oftalmología veterinaria especializados. Algunos seguros veterinarios cubren parte del coste. Existen centros universitarios veterinarios con precios algo menores.
Cuidados postoperatorios y recuperación
Los primeros 14-21 días son críticos:
- Collar isabelino obligatorio para evitar que el perro se frote los ojos
- Colirios postoperatorios múltiples (antiinflamatorios, antibióticos, ciclopléjico)
- Actividad restringida (sin carrera, saltos, contacto con otros perros)
- Revisiones a los 7, 30 y 90 días (y anuales)
- Evitar el baño y el polvo durante las primeras semanas
La mayoría de los perros ya ve parcialmente en los primeros días tras la cirugía.
Complicaciones posibles
- Uveítis postoperatoria: La más frecuente, manejable con colirios
- Glaucoma: Aumento de la presión intraocular (urgencia)
- Desprendimiento de retina: Poco frecuente
- Opacificación de la cápsula posterior: Puede requerir tratamiento láser posterior
¿Operar o no operar?
La cirugía está indicada cuando:
- El perro tiene catarata inmadura-madura con retina funcional
- No hay contraindicaciones médicas para la anestesia
- El propietario puede comprometerse con los cuidados postoperatorios
No se opera cuando:
- La retina está dañada (atrofia progresiva de retina) → la cirugía no restaura la visión
- El perro tiene condiciones médicas que contraindican la anestesia
- La uveítis es tan severa que compromete el pronóstico
Consulta con un oftalmólogo veterinario especialista para una evaluación completa y la indicación quirúrgica precisa.



