Ver a tu perro sufrir una convulsión es una de las experiencias más angustiantes para cualquier dueño. La epilepsia canina es el trastorno neurológico más frecuente en perros y, aunque no tiene cura, en la mayoría de los casos se puede controlar muy bien con el tratamiento adecuado, permitiendo al animal una vida de calidad normal.
Esta guía explica qué ocurre durante una crisis, cómo se diagnostica y cuáles son las opciones terapéuticas disponibles.
¿Qué es la epilepsia canina?
La epilepsia es un trastorno cerebral caracterizado por la tendencia a sufrir crisis epilépticas recurrentes no provocadas. Una crisis epiléptica es el resultado de una descarga eléctrica anormal, excesiva y sincronizada de neuronas cerebrales.
Es importante distinguir entre:
- Convulsión: el episodio clínico visible (síntoma).
- Epilepsia: el trastorno subyacente que predispone a las convulsiones recurrentes.
No toda convulsión indica epilepsia. Una única crisis puede ser reactiva (respuesta a una causa metabólica identificable) sin que el perro sea epiléptico.
Tipos de epilepsia canina
Epilepsia idiopática (primaria)
Es la forma más frecuente. No se encuentra ninguna causa estructural ni metabólica. Se presume un origen genético. Afecta principalmente a perros entre 6 meses y 6 años, aunque puede presentarse a cualquier edad.
Razas con mayor predisposición:
- Labrador Retriever
- Golden Retriever
- Pastor Alemán
- Border Collie
- Beagle
- Boyero de Berna
- Dachshund
- Springer Spaniel Inglés
- Lagotto Romagnolo (gen LGI2 identificado)
- Bélgica Malinois
Epilepsia estructural (secundaria)
Hay una lesión cerebral identificable como causa: tumor, inflamación, malformación, trauma, infarto. Se confirma mediante resonancia magnética y análisis de líquido cefalorraquídeo (LCR).
Epilepsia de causa desconocida
No se identifica anomalía estructural ni causa metabólica, pero no encaja perfectamente en el perfil de epilepsia idiopática (edad atípica, raza no predispuesta).
Crisis reactivas (no son epilepsia)
Convulsiones provocadas por una causa sistémica identificable:
- Hipoglucemia
- Hipocalcemia
- Insuficiencia hepática (encefalopatía hepática)
- Uremia (insuficiencia renal)
- Intoxicaciones (permetrina, organofosforados, xilitol, metaldehído)
- Hipotiroidismo grave
Tipos de crisis epilépticas
Por su extensión
Crisis generalizadas: involucran ambos hemisferios cerebrales desde el inicio.
- Tónico-clónicas (grand mal): la más reconocida. Fase tónica (rigidez, caída) + fase clónica (movimientos de pedaleo rítmicos). Pérdida de conciencia, salivación, micción o defecación involuntaria.
- Tónicas o clónicas puras
- Mioclónicas: sacudidas musculares bruscas sin pérdida de conciencia
- Atónicas (drop attacks): pérdida súbita del tono muscular
Crisis focales: comienzan en una región cerebral localizada.
- Movimientos de masticación, deglución o parpadeo anómalos
- Sacudidas de un miembro o del labio
- Mirada fija, alucinaciones aparentes (el perro parece perseguir moscas imaginarias)
- Salivación excesiva unilateral
Las crisis focales pueden generalizarse secundariamente.
Por su duración
- Crisis única: < 5 minutos, única en 24 horas → urgente pero manejable
- Crisis prolongada (status epilepticus): > 5 minutos continuos → emergencia veterinaria
- Crisis en racimo (cluster): 2 o más crisis en 24 horas → requiere revisión urgente
Fases de una crisis epiléptica
1. Fase prodrómica (horas-días antes)
Algunos perros muestran cambios de comportamiento sutiles: inquietud, búsqueda del dueño, salivación. No todos los perros la presentan.
2. Fase ictal (la crisis en sí)
Dura habitualmente 1-3 minutos. El animal no es consciente de lo que ocurre, no siente dolor. Lo que parece agitación desesperada es actividad muscular no controlada.
3. Fase postictal (tras la crisis)
Puede durar minutos u horas. El perro puede mostrar:
- Desorientación y confusión
- Ceguera transitoria
- Hipersalivación
- Hambre o sed intensa
- Agresividad si se le toca (dejar espacio)
- Sueño profundo
Qué hacer durante una crisis: primeros auxilios
- Mantén la calma — el perro no siente dolor, no se va a morir por la crisis en sí.
- Aleja objetos peligrosos del entorno — no levantes al animal.
- No metas la mano en su boca — los perros no se tragan la lengua durante las crisis, pero sí podrían morderte sin querer.
- Habla suave, acaricia suavemente si no hay riesgo de mordedura.
- Cronometra la duración exacta — es información crítica para el veterinario.
- Graba en vídeo si puedes — ayuda enormemente al diagnóstico.
- Reduce la estimulación: oscurece la habitación, reduce ruidos.
- Si supera 5 minutos o hay varias crisis seguidas: traslado de emergencia al veterinario con el midazolam de rescate si lo tienes.
Medicación de rescate en casa
El veterinario puede prescribir midazolam intranasal o rectal para uso en casa si el perro tiene crisis prolongadas o en racimo frecuentes. Su administración precoz puede interrumpir una crisis antes de que se convierta en status epilepticus.
Diagnóstico de la epilepsia canina
El proceso diagnóstico sigue el algoritmo de la International Veterinary Epilepsy Task Force (IVETF):
Nivel 1: Historia clínica completa
- Raza, edad, sexo, historial familiar
- Descripción detallada de las crisis (vídeo ideal)
- Medicaciones previas o actuales
- Acceso a tóxicos, cambios recientes en alimentación o entorno
Nivel 2: Descartar causas reactivas (analítica)
- Hemograma, bioquímica completa (glucosa, calcio, BUN/creatinina, ALT/AST, bilirrubina, ácidos biliares en ayunas y postprandiales)
- Tiroxina (T4)
- Urianálisis
- En perros jóvenes: test de tolerancia al amoniaco si se sospecha shunt portosistémico
Si los valores son normales → se descarta causa reactiva metabólica.
Nivel 3: Descartar epilepsia estructural
- Resonancia magnética cerebral (gold standard) bajo anestesia general
- Análisis de LCR (punción lumbar) para descartar meningitis, encefalitis
Si la RM y el LCR son normales en un perro con el perfil típico (raza predispuesta, 6 meses-6 años, inter-crisis normal) → diagnóstico de epilepsia idiopática.
Tratamiento antiepiléptico
¿Cuándo empezar el tratamiento?
No toda crisis obliga a iniciar medicación. Se recomienda iniciar tratamiento antiepiléptico (TAE) cuando se cumple al menos uno de estos criterios:
- Dos o más crisis en 6 meses (frecuencia que justifica tratamiento)
- Crisis en racimo (cluster) o status epilepticus
- Período postictal grave o prolongado (> 24 horas)
- Intervalo entre crisis progresivamente más corto
Una única crisis aislada con análisis normales puede monitorizarse sin medicación, aunque la decisión es individualizada.
Fármacos antiepilépticos de primera línea
Fenobarbital
El más utilizado globalmente. Mecanismo: potenciación del GABA (inhibición neuronal).
- Dosis inicial: 2-3 mg/kg cada 12 horas (oral)
- Niveles séricos objetivo: 20-40 μg/mL (medir a las 2 semanas del inicio)
- Tiempo hasta efecto: 2 semanas (por autoinducción enzimática)
- Eficacia: 60-80% de los perros consiguen buen control
- Efectos secundarios iniciales (primeras semanas): polidipsia, poliuria, polifagia, ataxia leve, sedación — suelen resolverse
- Efectos secundarios a largo plazo: hepatotoxicidad (monitorizar ALT, ácidos biliares cada 6 meses), síndrome de Cushing secundario
Bromuro de potasio (KBr)
Puede usarse solo o en combinación con fenobarbital. Eficaz en epilepsia refractaria o cuando hay hepatopatía que limita el fenobarbital.
- Dosis de mantenimiento: 30-40 mg/kg/día (oral, con comida)
- Tiempo hasta estado estacionario: 3-4 meses
- Niveles séricos objetivo: 1.000-2.000 μg/mL (sin fenobarbital) / 800-1.500 (con fenobarbital)
- Efectos secundarios: ataxia (especialmente en concentraciones altas), polidipsia/poliuria, sedación, irritación GI
- IMPORTANTE: el bromuro de potasio produce toxicidad pulmonar grave en gatos; solo para perros
Imepitoin
Alternativa más reciente. Modulador de bajo impacto de los receptores GABA-A. Perfil de seguridad favorable, sin hepatotoxicidad.
- Dosis: 10-30 mg/kg cada 12 horas
- Eficacia algo inferior al fenobarbital en epilepsias graves
- Buena opción en presentaciones leves-moderadas o cuando hay preocupación hepática
Fármacos de segunda línea (epilepsia refractaria)
Cuando el perro no responde satisfactoriamente a fenobarbital ± bromuro potásico:
- Levetiracetam: 20 mg/kg/8h (oral) o formulación de liberación prolongada 30-60 mg/kg/12h. Excelente perfil de seguridad, sin metabolismo hepático significativo. Útil como add-on.
- Zonisamida: 3-7 mg/kg/12h. Bloquea canales de sodio y calcio. Alternativa en perros con hepatopatía.
- Gabapentina: más útil en dolor neuropático que como monoterapia antiepiléptica. Puede tener efecto add-on moderado.
- Pregabalina: similar a gabapentina, perfil algo más favorable.
- Lacosamida: bloqueante de canales de sodio. Datos emergentes en perros refractarios.
Definición de epilepsia refractaria
Se considera refractaria cuando el perro sigue teniendo más de 1 crisis por mes o crisis en racimo a pesar de haber alcanzado niveles séricos terapéuticos de 2 fármacos de primera línea. Requiere derivación a especialista en neurología veterinaria.
Monitorización del perro en tratamiento
- Control sérico de fenobarbital a las 2 semanas del inicio, luego cada 6 meses
- Analítica completa (hemograma + bioquímica con perfil hepático) cada 6 meses
- Diario de crisis: anotar fecha, hora, duración, tipo y fase postictal de cada crisis
- No suspender nunca el TAE bruscamente: puede desencadenar status epilepticus
Calidad de vida y pronóstico
La mayoría de los perros epilépticos bien controlados llevan una vida completamente normal. Consideraciones prácticas:
- Actividad física: no está contraindicada salvo en perros con crisis de esfuerzo. Evitar actividades con riesgo de ahogamiento (bañarse en piscina o mar sin supervisión).
- Viajes: el estrés puede bajar el umbral convulsivo; llevar siempre la medicación.
- Reproducción: la epilepsia idiopática tiene base genética; la cría no está recomendada.
- Cirugía electiva: coordinar con el anestesista el manejo del TAE perioperatorio (algunos anestésicos bajan el umbral convulsivo).
Pronóstico general
- ~60-70% de los perros consiguen control aceptable (reducción de crisis ≥50%) con el primer fármaco
- ~15-20% quedan libres de crisis
- ~20-30% son refractarios y requieren politerapia
- El pronóstico empeora si las crisis son frecuentes, si hay base estructural o si el inicio es antes de los 2 años o después de los 7
Preguntas frecuentes sobre la epilepsia canina
¿Mi perro va a morir por la epilepsia?
La epilepsia en sí raramente es mortal si se trata correctamente. El riesgo principal es el status epilepticus no tratado (puede causar daño cerebral permanente e hipertermia grave). Con tratamiento y protocolo de rescate adecuado, la mayoría de los perros epilépticos tienen esperanza de vida normal.
¿Hay que dar la pastilla exactamente cada 12 horas?
Sí, la regularidad es clave para mantener niveles séricos estables. Una variación de ±1 hora es aceptable. Si se olvida una dosis, dar la siguiente dosis normal, sin duplicar.
¿Puede el estrés desencadenar una crisis?
Sí. El estrés, la falta de sueño, los cambios de rutina y el calor intenso pueden reducir el umbral convulsivo. No significa que haya que sobreproteger al perro, sino mantener rutinas estables.
¿Puedo tener un perro epiléptico con niños?
Sí, con las precauciones habituales. Durante la fase postictal, algunos perros pueden estar desorientados y reaccionar con miedo si se les toca bruscamente; hay que explicarles a los niños que deben dar espacio al perro tras una crisis.
¿La epilepsia canina se puede curar?
La epilepsia idiopática no tiene cura, pero sí control. La epilepsia estructural puede resolverse si la causa subyacente (tumor operable, infección tratable) se elimina.
Conclusión
La epilepsia canina es tratable y los perros epilépticos bien controlados llevan vidas plenas. El diagnóstico correcto —descartando causas reactivas y estructurales— es el primer paso imprescindible. La elección del antiepiléptico adecuado, la monitorización periódica y el diario de crisis son las herramientas que permiten ajustar el tratamiento y mantener la calidad de vida del animal.
Si tu perro ha sufrido una convulsión por primera vez, el paso más importante es acudir al veterinario sin demora para iniciar el proceso diagnóstico. En Dame un veterinario puedes encontrar veterinarios con experiencia en neurología en tu ciudad o con atención a distancia.
Artículo elaborado por el equipo editorial de Dame un veterinario. La información tiene carácter divulgativo y no sustituye a la evaluación clínica y el tratamiento veterinario individualizado.



