Dirofilariosis en perros: el gusano del corazón, síntomas y prevención
La dirofilariosis, o enfermedad del gusano del corazón, está causada por el parásito Dirofilaria immitis y la transmite la picadura de mosquito. Canarias es una de las zonas de mayor riesgo de España, con transmisión durante todo el año. Explicamos qué síntomas vigilar, cómo se diagnostica, por qué el tratamiento es complicado y cómo prevenirla de forma sencilla.

La dirofilariosis, conocida popularmente como la enfermedad del gusano del corazón, es una de las parasitosis más graves que puede sufrir un perro, y también una de las más fáciles de prevenir. El problema es que muchos propietarios no la conocen hasta que el animal ya está enfermo, cuando el tratamiento se vuelve difícil, largo y arriesgado.
Si vives en Canarias, en el sur peninsular o en zonas de regadío y cuencas de grandes ríos, esto te interesa especialmente: son las áreas de mayor prevalencia de España. En las Islas Canarias, además, el mosquito que transmite el parásito está activo prácticamente todo el año, así que el riesgo no es estacional como en otras regiones. En este artículo explicamos qué es la dirofilariosis, cómo se contagia, qué síntomas produce, cómo se diagnostica y, sobre todo, por qué prevenir es infinitamente más sencillo que tratar.
Qué es el gusano del corazón
La dirofilariosis está causada por un parásito llamado Dirofilaria immitis. Los gusanos adultos se alojan en el lado derecho del corazón y en las arterias pulmonares del perro, donde pueden llegar a medir varios centímetros y vivir años. Su presencia provoca una enfermedad de evolución lenta que daña el corazón y los pulmones, y que en los casos avanzados puede desembocar en insuficiencia cardíaca y ser mortal.
No es una infección que aparezca de un día para otro. Desde que un mosquito infectado pica al perro hasta que los gusanos maduran y empiezan a dar problemas suele pasar más de medio año, por lo que un animal puede estar infectado y parecer completamente sano durante mucho tiempo.
Cómo se contagia: el papel del mosquito
La dirofilariosis no se contagia de un perro a otro directamente. El único vía de transmisión es la picadura de un mosquito que previamente haya picado a un animal infectado. Al picar, el mosquito inocula las larvas del parásito, que van desarrollándose dentro del perro hasta convertirse en gusanos adultos.
Esto explica dos cosas importantes. La primera es que no puedes evitar la enfermedad separando a tu perro de otros perros: el riesgo lo pone el mosquito, no el contacto entre animales. La segunda es que allí donde hay mosquitos gran parte del año, como Canarias, el peligro está presente de forma continua. Los mosquitos implicados pertenecen a géneros comunes que abundan cerca del agua estancada y en climas cálidos.
Síntomas que debes vigilar
Uno de los rasgos más peligrosos de esta enfermedad es que al principio no da síntomas. Muchos perros infectados están aparentemente bien durante meses. Cuando la carga de parásitos crece y el corazón y los pulmones empiezan a resentirse, aparecen señales como:
- Tos persistente, sobre todo tras el ejercicio.
- Cansancio e intolerancia al ejercicio: el perro se fatiga antes de lo normal, no quiere jugar o se para en los paseos.
- Pérdida de peso progresiva.
- Dificultad para respirar o respiración agitada.
- En casos avanzados, signos de insuficiencia cardíaca (abdomen hinchado por acumulación de líquido, desmayos, mucosas pálidas).
Estos síntomas son inespecíficos: la tos o el cansancio pueden deberse a muchas otras cosas, desde una tos de las perreras hasta problemas cardíacos de otro origen. Por eso el diagnóstico no se hace por los síntomas, sino con pruebas específicas. Si tu perro presenta cualquiera de estas señales, y más aún si vives en zona de riesgo, no lo dejes pasar.
Cómo se diagnostica
El diagnóstico lo realiza el veterinario y se apoya principalmente en un análisis de sangre. Existen pruebas que detectan antígenos del parásito adulto y técnicas que permiten ver las microfilarias (las larvas) circulando en la sangre. En muchos casos el veterinario complementa el diagnóstico con radiografías o una ecografía cardíaca para valorar cuántos gusanos hay y en qué estado están el corazón y los pulmones.
Este mismo análisis es el motivo por el que, antes de empezar cualquier tratamiento preventivo, conviene comprobar que el perro no está ya infectado. Iniciar la prevención en un animal que ya tiene gusanos adultos sin control veterinario puede ser peligroso, así que la pauta siempre la marca el profesional.
Por qué el tratamiento es complicado
Aquí está la clave de todo: tratar la dirofilariosis es difícil, largo, caro y no está exento de riesgos, mientras que prevenirla es sencillo y barato.
El tratamiento de un perro con gusanos adultos requiere un protocolo veterinario específico que puede incluir un fármaco adulticida (la melarsomina) administrado en varias dosis, un antibiótico (doxiciclina) y preventivos previos, todo ello bajo estricta supervisión. Pero lo más delicado es que, a medida que los gusanos mueren, sus restos pueden desprenderse y bloquear vasos sanguíneos en los pulmones, provocando complicaciones graves. Por eso el perro necesita reposo estricto durante semanas: el ejercicio en pleno tratamiento es peligroso.
No conviene aquí detallar dosis ni pautas concretas, porque este es un tratamiento que solo el veterinario puede diseñar y controlar caso por caso. El mensaje que debe quedar claro es que llegar a este punto es lo que queremos evitar.
Cómo prevenir la dirofilariosis
La buena noticia es que la prevención es muy eficaz y muy fácil. Se basa en administrar productos preventivos que contienen lactonas macrocíclicas, unas sustancias que eliminan las larvas del parásito antes de que lleguen a convertirse en gusanos adultos. Existen distintas presentaciones:
- Comprimidos o pipetas mensuales que se administran de forma regular durante la temporada de riesgo.
- Inyecciones de acción prolongada que ofrecen protección durante meses con una sola dosis.
Cuál elegir y con qué frecuencia depende de dónde vivas y del criterio del veterinario. En zonas como Canarias, donde el mosquito está activo casi todo el año, la protección suele mantenerse de forma continua y no solo en verano. Como parte de la prevención, tu veterinario querrá hacer una prueba antes de empezar y repetir controles periódicos.
La prevención frente al mosquito también ayuda: repelentes adecuados, evitar el agua estancada cerca de casa y proteger al perro en las horas de mayor actividad de los mosquitos. Es la misma lógica de protección vectorial que se aplica frente a la leishmaniosis, otra enfermedad grave transmitida por un mosquito en las mismas zonas. Mantener al día la desparasitación y el control de pulgas y garrapatas completa la protección general del animal.
¿Afecta también a los gatos?
Sí, aunque de forma distinta. El gato es un huésped menos habitual para Dirofilaria immitis, pero puede infectarse, y cuando ocurre la enfermedad es más impredecible y potencialmente muy grave, ya que unos pocos gusanos bastan para causar problemas serios. En los gatos no existe un tratamiento adulticida seguro como en el perro, por lo que la prevención cobra aún más importancia. Si tienes gato y vives en zona de riesgo, consulta con tu veterinario qué preventivo es adecuado para él.
Preguntas frecuentes
¿La dirofilariosis se contagia entre perros? No directamente. La enfermedad solo se transmite a través de la picadura de un mosquito que haya picado antes a un animal infectado. No se contagia por contacto, ni por compartir comederos, ni por olfatear a otro perro. Por eso aislar al perro de otros perros no sirve de nada: lo que hay que evitar son las picaduras de mosquito y mantener la prevención.
¿Mi perro puede tener el gusano del corazón sin síntomas? Sí, y es lo más frecuente al principio. Desde la picadura hasta que los gusanos maduran pasan varios meses, y durante ese tiempo el perro puede parecer completamente sano. Cuando aparecen la tos, el cansancio o la pérdida de peso, la enfermedad suele estar ya avanzada. Por eso en zonas de riesgo se recomiendan los controles periódicos aunque el animal esté bien.
¿Por qué es tan importante prevenir si hay tratamiento? Porque el tratamiento es difícil, largo, caro y arriesgado, mientras que la prevención es sencilla y muy eficaz. Eliminar los gusanos adultos puede provocar complicaciones graves en los pulmones y obliga al perro a un reposo estricto durante semanas. Con una pauta preventiva regular se evita todo eso, impidiendo que las larvas lleguen a convertirse en gusanos.
¿En Canarias hay que dar la prevención todo el año? En las Islas Canarias el mosquito está activo prácticamente durante todo el año, por lo que la protección continua suele ser lo más recomendable, a diferencia de otras zonas donde el riesgo es estacional. La pauta concreta la debe indicar tu veterinario en función de tu isla, tu zona y las características de tu perro.
¿Puedo empezar a dar el preventivo por mi cuenta? No sin consultar antes con el veterinario. Antes de iniciar la prevención hay que comprobar con un análisis que el perro no esté ya infectado, porque empezar un preventivo en un animal que ya tiene gusanos adultos sin control puede ser peligroso. Es una prueba sencilla que tu veterinario hará antes de recomendarte la pauta adecuada.
Cuándo buscar un veterinario
Si tu perro tiene tos, se cansa con facilidad, ha perdido peso o le cuesta respirar, y más aún si vives en Canarias, el sur peninsular o una zona de regadío, acude al veterinario para descartar la dirofilariosis. Y aunque tu perro esté perfectamente, si aún no tiene una pauta preventiva frente al gusano del corazón, consúltala: es la forma más eficaz de protegerlo.
El veterinario hará las pruebas necesarias, valorará el estado del corazón y los pulmones si hace falta y te indicará el preventivo más adecuado según dónde vivas. Para encontrar una clínica veterinaria cerca de ti, puedes buscar por ciudad en nuestro directorio de veterinarios y contactar directamente con el profesional que mejor se adapte a tu caso.
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Este artículo tiene carácter informativo y no sustituye la consulta veterinaria. El diagnóstico, el tratamiento y la pauta preventiva de la dirofilariosis deben ser establecidos por un profesional veterinario según la situación concreta de cada animal y su zona de residencia.
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