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Ortopedia Veterinaria30 de junio de 202610 min de lectura

Displasia de cadera en perros: síntomas, diagnóstico y tratamiento

La displasia de cadera es una malformación articular frecuente en razas medianas y grandes que provoca dolor y cojera progresiva. Explicamos sus señales, cómo se diagnostica y qué opciones de tratamiento —conservador y quirúrgico— existen.

Displasia de cadera en perros: síntomas, diagnóstico y tratamiento

Displasia de cadera en perros: síntomas, diagnóstico y tratamiento

La displasia de cadera es una de las alteraciones ortopédicas más frecuentes en perros, especialmente en razas medianas y grandes. Consiste en un desarrollo anómalo de la articulación coxofemoral —la que une la cabeza del fémur con el acetábulo de la pelvis— que provoca que las superficies articulares no encajen correctamente. Con el tiempo, ese mal encaje genera rozamiento, inflamación y daño progresivo del cartílago.

Es una condición que tiene un componente genético importante, pero en la que también influyen factores ambientales como el tipo de alimentación durante el crecimiento, el peso corporal y el nivel de ejercicio. Conocer sus señales permite actuar antes de que el deterioro sea avanzado.

Razas más predispuestas

Aunque puede aparecer en cualquier raza, la displasia de cadera es significativamente más frecuente en:

  • Razas grandes: Pastor Alemán, Labrador Retriever, Golden Retriever, Rottweiler, Mastín, San Bernardo
  • Razas medianas: Cocker Spaniel, Bulldog Inglés, Shar Pei
  • Razas de trabajo y deporte de gran tamaño en general

Esto no significa que todos los perros de estas razas vayan a desarrollarla, ni que los perros pequeños no puedan tenerla, aunque en ellos es menos habitual.

Síntomas: qué señales pueden aparecer

Los síntomas varían según la edad del perro y el grado de afectación articular. En cachorros jóvenes puede manifestarse de forma más aguda; en perros adultos y mayores suele presentarse como un proceso crónico y progresivo.

En cachorros y perros jóvenes (4-12 meses):

  • Cojera intermitente en las extremidades traseras, especialmente tras el ejercicio
  • Dificultad para levantarse después de descansar
  • Modo de andar característico: balanceo de caderas («marcha de conejo»)
  • Resistencia a subir escaleras, saltar o correr

En perros adultos y mayores:

  • Cojera crónica, que puede empeorar con el frío o tras periodos de reposo prolongado
  • Atrofia muscular en la zona posterior (los músculos del tren trasero disminuyen de volumen)
  • Molestia o rechazo al tacto en la zona de la cadera
  • Reducción del rango de movimiento articular
  • Cambio de comportamiento: menor actividad, irritabilidad al ser tocado

Es importante no atribuir automáticamente estos signos a la «edad» en perros mayores sin descartar antes un problema articular tratable.

Cómo se diagnostica

El diagnóstico de displasia de cadera requiere una exploración veterinaria y, habitualmente, confirmación mediante pruebas de imagen:

Exploración física: el veterinario evalúa la marcha, la movilidad articular, la presencia de crepitación (crujidos en la articulación) y el grado de laxitud de la cadera con maniobras específicas como el signo de Ortolani.

Radiografía: es la herramienta principal de confirmación. Permite visualizar el grado de encaje de la articulación, la presencia de remodelación ósea y la existencia de artrosis secundaria. En razas predispuestas, puede realizarse una radiografía de cribado a partir de los 12-18 meses para detectar la alteración antes de que sea sintomática.

En algunos casos puede indicarse una tomografía computerizada (TC) para obtener información más detallada de la estructura articular.

Opciones de tratamiento

El tratamiento depende del grado de displasia, la edad del perro, su peso corporal y la intensidad de los síntomas. Puede ser conservador (sin cirugía) o quirúrgico.

Tratamiento conservador

En perros con displasia leve-moderada o en aquellos en los que la cirugía no está indicada por otros motivos, el abordaje conservador puede controlar los síntomas de forma significativa:

  • Control del peso: reducir la carga sobre la articulación es una de las medidas más eficaces; en perros con sobrepeso u obesidad es prioritario ajustar la dieta
  • Ejercicio moderado y regular: se prefieren actividades de bajo impacto (paseos controlados, natación) frente al ejercicio intenso o de impacto
  • Analgesia y antiinflamatorios: bajo prescripción y supervisión veterinaria
  • Suplementación articular: condroprotectores como glucosamina, condroitín sulfato y ácidos grasos omega-3 pueden ayudar a preservar el cartílago (la evidencia disponible apoya su uso como complemento, aunque con efecto modesto)
  • Fisioterapia veterinaria: hidroterapia, termoterapia y trabajo muscular para mantener la musculatura de soporte

Tratamiento quirúrgico

Existen varias opciones quirúrgicas según la edad, el grado de afectación y el tamaño del perro:

  • Osteotomía pélvica triple (TPO): indicada en cachorros jóvenes (antes de los 10-12 meses) con laxitud articular pero sin artrosis establecida. Reorienta el acetábulo para mejorar la cobertura de la cabeza femoral.
  • Resección de la cabeza femoral (FHO): elimina la cabeza y el cuello del fémur para que se forme una articulación fibrosa de sustitución. Opción en perros de peso moderado cuando la cirugía de reemplazo no es viable.
  • Prótesis total de cadera: sustitución completa de la articulación por implantes. Es la opción que ofrece el mejor resultado funcional en perros de talla grande con displasia grave y artrosis avanzada, aunque requiere centros especializados en ortopedia veterinaria.

La decisión sobre qué opción es más adecuada debe tomarla el veterinario con el propietario tras evaluar cada caso individualmente.

Preguntas frecuentes sobre la displasia de cadera en perros

¿Tiene cura la displasia de cadera en perros?

La displasia de cadera no tiene cura en el sentido de revertir la malformación articular, pero puede manejarse con tratamiento conservador o quirúrgico para controlar el dolor y mantener la calidad de vida del perro. Muchos perros con displasia bien manejada llevan una vida activa y sin sufrimiento relevante. El pronóstico depende del grado de afectación, el peso del perro y la precocidad del diagnóstico.

¿Cuándo aparecen los primeros síntomas de la displasia de cadera?

Puede aparecer en cachorros a partir de los 4-6 meses (forma juvenil, con laxitud articular marcada) o manifestarse más tarde, en la adultez o vejez, como consecuencia del desgaste articular progresivo. En algunos perros puede estar presente radiográficamente sin síntomas clínicos evidentes durante tiempo. La exploración de cribado en razas predispuestas puede detectarla antes de que sea sintomática.

¿Puedo seguir haciendo ejercicio con mi perro si tiene displasia de cadera?

El ejercicio moderado y controlado es beneficioso: mantiene la musculatura de soporte, controla el peso y ayuda a preservar la movilidad. Lo que se debe evitar es el ejercicio de alto impacto (saltos, carreras intensas, subir y bajar escaleras repetidamente). La natación y los paseos a ritmo tranquilo en terreno llano son especialmente recomendables. Tu veterinario puede indicarte el tipo e intensidad de ejercicio más adecuados para el grado de displasia de tu perro.

¿Cómo sé si mi perro tiene dolor por la displasia?

Los perros tienden a ocultar el dolor. Las señales que pueden indicarlo incluyen dificultad para levantarse, marcha rígida (especialmente tras el reposo), resistencia al ejercicio, menor actividad habitual, irritabilidad al ser tocado en la zona de la cadera o cambios de comportamiento. Si observas alguna de estas señales en un perro de raza predispuesta, consulta a tu veterinario para descartar un problema articular.

Cuándo acudir al veterinario

Si tu perro muestra señales de dolor o dificultad de movimiento en las extremidades traseras, acude a tu veterinario. Un diagnóstico temprano permite actuar antes de que el deterioro articular sea avanzado y amplía las opciones de tratamiento disponibles.

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